unque no se encontraba en el orden del día de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, la cuestión de la resignificación del Valle de los Caídos –rebautizado como Cuelgamuros por la Ley de Memoria Democrática– ha estado muy presente en las conversaciones privadas de los obispos y en la rueda de prensa posterior, que ha tenido lugar este viernes. En ella, el secretario general y portavoz de los obispos, César García Magán, ha vuelto a dejar claro que el tema «no es competencia de esta Conferencia Episcopal», aunque sí ha insistido en que «el Vaticano no ha sido parte firmante, ni ha habido ningún firmante por parte del Vaticano», lo que contradice la afirmación del ministro Bolaños de hace unos días. Sobre la cuestión, el presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, hacía un llamamiento «al Gobierno y a los monjes de la abadía del Valle de Cuelgamuros a alcanzar un acuerdo razonable y satisfactorio para ambas partes que, además, sea un testimonio de que es posible superar la polarización y encontrar vías de encuentro». A preguntas de los periodistas, García Magán ha insistido en ese «diálogo», que serviría para «salvaguardar» los intereses de ambas partes. «Los monjes son los que están allí y tienen a su cargo la custodia de la basílica, y el Gobierno es el que está con esa iniciativa legislativa y es bueno que hablen», ha concretado. La invitación, tanto del presidente como del portavoz de los obispos, al diálogo entre los monjes y el Gobierno resulta un tanto paradójica si se tiene en cuenta que el Gobierno afirma tener ya un acuerdo firmado con el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo. Un pacto en el que, incluso, el ministro Félix Bolaños involucra a la Santa Sede, como afirmaba la pasada semana en La Sexta, cuando hablaba de un acuerdo firmado con el Vaticano. Un extremo que, sin embargo, García Magán ha negado este viernes con rotundidad: «El Vaticano no ha sido parte firmante, no ha habido ningún representante del Vaticano que haya firmado». «Que haya firmado», repetía a continuación, remarcando cada sílaba del fir-ma-do. Haciendo gala de su escuela diplomática –García Magán trabajó durante años en varias nunciaturas–, el portavoz de los obispos dejaba así abierta la puerta a la existencia de posibles conversaciones entre el ministro Bolaños y el secretario de Estado, Pietro Parolin. Como ya informó este diario el domingo, tanto el representante del Gobierno español como el de la Santa Sede trataron la cuestión en varias ocasiones, aunque el acuerdo al que se refiere Bolaños –que nadie ha visto– nunca se llegó a firmar. En ese sentido, y dado que la basílica tiene un estatus de 'exenta' y de 'sui iuris' –lo que implica, respectivamente, que no depende del obispo diocesano –Cobo, en este caso– y que el abad o prior actúa como superior mayor ante cualquier decisión de envergadura, por lo que sólo tiene por encima la autoridad del Pontífice–, los monjes argumentan que el acuerdo firmado entre Bolaños y el arzobispo de Madrid no tiene validez, al carecer Cobo de jurisdicción. Esa es una de las razones que ha llevado a la comunidad benedictina a plantear un recurso contra el proceso de resignificación del Valle. García Magán ha ahondado en esta cuestión jurisdiccional al recordar que «la basílica de la Santa Cruz sigue siendo basílica, por lo que la legislación canónica sigue estando vigente», a la par que recordaba que «en la Conferencia Episcopal no tenemos competencia en este asunto». Preguntado sobre la opinión del Vaticano acerca del recurso interpuesto contra el proceso de resignificación por la comunidad benedictina, el portavoz ha recordado que eso «es una decisión de la Santa Sede y la Conferencia Episcopal no hace valoraciones de la Santa Sede, ya que es una instancia superior».