La doble crisis desatada en el sector aéreo por el conflicto en Oriente Próximo, la de disponibilidad de combustible de aviación y la fuerte subida de la factura por repostar en los aeropuertos, sin olvidar los cierres de espacios aéreos, tiene a todas y cada una de las aerolíneas tomando decisiones cada minuto. Distintas fuentes empresariales coinciden en que, en puertas del verano, asusta más el nivel de precios que las reservas de queroseno. Pese a ello, las compañías aéreas líderes por tráfico en España aseguran no pensar en reducir su capacidad. Así lo manifiestan en el entorno de Ryanair, Iberia, Vueling, Air Europa o Air Nostrum. Seguir leyendo