La jornada de ayer trajo la noticia del fallecimiento del guionista estadounidense Gerry Conway, a los setenta y tres años y dejando tras de sí una carrera que abarca medio siglo de la historia del cómic superheroico.El hecho de que su fallecimiento haya sido relativamente pronto -para los estándares de la media de esperanza de vida en estos tiempos que corren- lleva inevitablemente a resaltar que comenzó muy joven, de hecho, un adolescente, a trabajar en la industria del tebeo de su país. Cuando comienza a colocar sus guiones editoriales como DC -donde se inicia- o Marvel tienen aún series antológicas que tocan otros palos. Será en la casa de las ideas donde desembarcará en el género que le hará célebre y en el que hará toda su carrera en el mundo de las viñetas. En Marvel firmará guiones para los principales personajes de la casa, pero el tebeo por el que pasará a la historia será aquél en el que Gwen Stacy, la novia de Peter Parker, murió. El impacto generado por un relato que rompía con uno de los tópicos recurrentes del género convirtió a aquel tebeo en uno de los más importantes en la historia de éste, así como la de su protagonista. No es cuestión menor que también cayera el mayor enemigo de Spidey, el Duende Verde -luego resucitado en una de tantas absurdas decisiones editoriales de los turbulentos años noventa-. Gwen es, junto con Ben Parker y el Capitán Marvel, parte de un selecto club cuyos miembros no han sido recuperados, más allá de trucos propios del género como las realidades alternativas o la clonación. El propio Conway jugaría con alguno de estos conceptos y al hacerlo, sentaría las bases de otros elementos recurrentes en la escudería arácnida: los clones. Sin la célebre primera saga del clon no tendríamos a Ben Reilly, ni la infame secuela de los noventa, pero en ese tiempo también vería la luz, con don Gerry como creador literario, un personaje llamado a convertirse en uno de los más relevantes de Marvel: el Castigador. Frank Castle es uno más dentro de un grupo de personajes que tuvieron a Conway como cocreador, pero cuyas andanzas más célebres y celebradas fueron llevadas a cabo por otros autores, de manera que su contribución ha quedado olvidada: Ms. Marvel (en su identidad de Carol Danvers), Vibe, Gypsy, Killer Croc, Jason Todd, Power Girl… Sin dedicar toda su carrera a los tebeos, llama la atención su producción, sumamente prolífica. Puede que Spider-Man sea el primer personaje que llegue a la mente cuando le recordamos, pero no hay que olvidar que firmó una larguísima etapa como guionista de la serie dedicada a la Liga de la Justicia de América y que su trabajo para las dos principales editoriales estadounidenses, le convirtió en uno de los autores escogidos para realizar el primer y espectacular encuentro entre Spider-Man y Superman. Conway volvería a los tebeos de pijamas ya en este siglo, con proyectos para Marvel y DC, pero sin el impacto de sus éxitos de antaño. Su trayectoria no se limitó a los tebeos, pues en un momento determinado dio el salto a la pequeña pantalla. Ya en los ochenta se le puede ver figurando en los créditos de series de animación como G. I. Joe, Transformers o Centuriones, en la que para muchos es la época dorada de los dibujos animados yanquis. Sin embargo, a principios de los noventa se centra en la televisión y podemos verle participando en series como Los misterios del Padre Dowling o El regreso de Perry Ma(n)son. Como se comenta en cierta obra de divulgación sobre Spidey, no era extraño que su nombre apareciera en series detectivescas: después de todo había sido quien había «matado» a Gwen Stacy. Sin dejar el ámbito audiovisual, también trabajaría para proyectos en la gran pantalla como Tygra: Hielo y Fuego, el filme de culto de Ralph Bakshi y Conan el destructor, la fallida continuación de las aventuras del cimmerio. Aunque sea un típico tópico para cerrar los obituarios, el autor ya no está, pero nos queda su obra, extensa y variada; historia del tebeo.Gerry Conway en Zona Negativa.