La preferencia nacional presenta una incoherencia lógica fundamental que precede a cualquier valoración política o moral. Antes de preguntarnos si es justa o injusta, conveniente o perjudicial, debemos preguntarnos algo más básico y más urgente: ¿es el concepto internamente coherente?¿Puede funcionar como criterio normativo preciso? El análisis que sigue no toma partido político, y ya es mucho, sino que examina