Chernóbil sigue siendo una zona radiactiva, pero la naturaleza ha creado allí una paradoja incómoda. Científicos aseguran que el ecosistema está mejor que antes del accidente
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Cuatro décadas después del desastre nuclear, lobos, aves y otros animales prosperan en un territorio que parecía condenado. La explicación apunta menos a la radiación y más a algo muy humano.