Meta elige Amazon y deja de lado a NVIDIA: usará chips Graviton de 3 nm para IA

Wait 5 sec.

Muchos daban por hecho que el futuro de la inteligencia artificial pasaba necesariamente por seguir pagando el peaje de NVIDIA, pero la realidad de los costes acaba de imponer un giro desesperado. Las oficinas de Mark Zuckerberg han decidido desplegar decenas de millones de núcleos Graviton en un intento por gestionar procesos pesados que sus propios chips no logran resolver de forma eficiente.A tenor de lo que recoge la publicación Interesting Engineering, este movimiento busca aliviar la enorme presión económica que soportan sus servidores cuando intentan procesar tareas complejas de forma masiva. Al derivar el trabajo a una plataforma externa, consiguen que la IA agéntica ejecute razonamientos y genere código sin que la factura eléctrica y el mantenimiento de las GPU sigan hundiendo sus balances.El salto a los tres nanómetros: ¿eficiencia real o parche de emergencia?El núcleo duro de este ambicioso despliegue se sustenta sobre la quinta generación de un silicio propietario diseñado bajo la arquitectura Arm de 3 nanómetros y 192 núcleos. Los ingenieros prometen que la maquinaria ganará soltura al procesar secuencias lógicas, aunque en la práctica parece una huida hacia adelante para evitar que las temperaturas y el consumo de sus armarios se vuelvan inasumibles.Uno de los cuellos de botella más habituales al enlazar miles de servidores es la velocidad a la que estos intercambian sus paquetes de información constante. Para intentar solucionarlo, han integrado una caché cinco veces mayor que reduce latencia un 33% respecto a la generación anterior, un avance que sobre el papel suena bien pero que apenas maquilla la ineficiencia estructural de estos modelos de lenguaje.Semejante músculo de procesamiento otorga a estas nuevas placas base un rendimiento general un 25 por ciento superior al ejecutar modelos que requieren respuestas inmediatas. Esta supuesta mejora explica por qué Amazon condiciona sus inversiones masivas al uso de hardware propio, obligando a sus clientes estrella a pasar por el aro de su propio silicio para justificar las astronómicas cifras de gasto que maneja el sector actualmente.Toda esta potencia bruta no serviría de nada sin un esquema robusto que gestione el tráfico de datos y blinde las comunicaciones internas de la red. Aquí entran en juego adaptadores de red elásticos y almacenamiento en bloque, permitiendo que el sistema soporte instancias sin sistema operativo para intentar exprimir un hardware que, a pesar de las promesas, sigue requiriendo infraestructuras de una complejidad técnica sencillamente asombrosa.El gasto energético se ha convertido en el verdadero filtro para la viabilidad de cualquier proyecto que pretenda escalar a nivel global sin arruinarse. Sabiendo que la demanda eléctrica amenaza con colapsar las redes de suministro mundiales, resulta vital minimizar el salvaje consumo de los servidores, aunque cambiar de chips no deja de ser un remedio paliativo ante una tecnología que gasta más de lo que genera en valor real.La dependencia absoluta de un único fabricante de componentes siempre ha supuesto un riesgo inasumible para las grandes plataformas de redes sociales actuales. Combinar sus desarrollos propios con esta tecnología de Amazon permite diversificar el hardware frente al monopolio de NVIDIA, asegurando que procesos como la moderación automática no se detengan, aunque eso implique seguir quemando recursos en una dirección de dudosa rentabilidad.Resulta evidente que la industria abandona rápidamente la fase de entrenamiento básico para adentrarse en algoritmos que razonan y planifican acciones de forma independiente. Este pacto demuestra que las alternativas existen, recordando que 90.000 empresas usan ya esta infraestructura de Amazon para intentar rebajar unas facturas eléctricas que, antes de este acuerdo, resultaban totalmente inasumibles para cualquier cuenta de resultados empresarial.