"Las tormentas serán tan adversas como en junio y aún estamos en abril": las cinco claves por Andrea Danta

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Las tormentas de estos días en España están siendo más intensas de lo habitual teniendo en cuenta las fechas: repasamos las claves de un patrón más propio de junio que se adelanta en pleno abril por una atmósfera muy inestable.Las tormentas están protagonizando la recta final del mes de abril.Las tormentas están protagonizando las tardes en amplias zonas del país, desde hace unas semanas. Una situación que, lejos de remitir, irá a más en las próximas horas. De hecho, la mitad de la España peninsular se encuentra tanto hoy como mañana bajo avisos amarillos (e incluso algunos naranjas) por tormentas, que serán localmente fuertes e ir acompañadas de rachas intensas de viento e incluso granizo de más de 2 cm.Aunque los chaparrones son habitual en abril, no lo es tanto lo que estamos viendo estos días, con aguaceros muy intensos y con algunos núcleos que presentan cierto grado de organización. Se trata de un escenario mucho más habitual de finales de mayo o junio, cuando el calentamiento de la superficie es más acusado. Sin embargo, este año la atmósfera se ha adelantado al calendario.En este contexto, surge una pregunta clara: ¿por qué se están produciendo tormentas tan intensas en esta segunda quincena de abril? A continuación, repasamos las principales claves atmosféricas que explican este comportamiento más propio del inicio del verano.El calor anómalo en superficieEl primer factor que explica este episodio tormentoso es el calor anómalo en superficie, con hasta 12 ºC por encima de la media habitual de la época. Durante los últimos días, los termómetros han marcado valores claramente superiores a los habituales para finales de abril en muchas zonas del país, superando los 30 ºC e incluso alcanzando los 32 ºC en puntos como Andújar (Jaén) o Xàtiva (Valencia).Las temperaturas en superficie continúan marcando anomalías positivas.Este exceso de calor provoca que el aire cercano al suelo se caliente, se vuelva más ligero y tienda a ascender. Ese ascenso es el primer paso para que se desarrollen nubes de gran crecimiento vertical, capaces de dejar chubascos intensos, granizo y fuertes rachas de viento.Aire frío en altura: el contraste que dispara las tormentasAl calor en superficie se suma la presencia de aire frío en capas altas de la atmósfera, un ingrediente clave para entender la intensidad de las tormentas. Cuando coincide aire cálido superficial con aire frío en altura, la atmósfera se vuelve mucho más inestable. El aire frío en altura contrasta con el cálido en superficie y dispara la inestabilidad.Este contraste favorece ascensos más rápidos y violentos del aire, permitiendo que las nubes crezcan con gran desarrollo vertical. El resultado son tormentas más organizadas y activas, capaces de descargar con intensidad en poco tiempo y de ir acompañadas de fenómenos adversos. Abundante humedad: el combustible para el desarrollo de núcleos tormentososOtro de los factores fundamentales es la presencia de humedad suficiente en la atmósfera, especialmente en capas bajas. Este vapor de agua actúa como el combustible de las tormentas: cuando el aire asciende y se enfría, el vapor se condensa, liberando energía que alimenta aún más el crecimiento de las nubes.Artículo relacionadoEl tiempo de mayo derrochará energía en España: será una mezcla de tormentas fuertes y calor acusadoCuanta más humedad hay disponible, mayor es la capacidad de estas tormentas para intensificarse. Ello genera chubascos más intensos, granizo de mayor tamaño e incluso una mayor actividad eléctrica.Aguas anormalmente cálidas en los mares que rodean EspañaA todo esto se suma que los mares presentan temperaturas elevadas para la época. En el Mediterráneo, concretamente en el entorno de Baleares, las boyas ya han medido registros puntuales de 20 ºC. Un mar más cálido implica una mayor evaporación y, por tanto, más vapor de agua disponible en la atmósfera. En situaciones como la actual, el Mediterráneo funciona como una auténtica fuente de energía, especialmente en el este y sureste peninsular, donde puede potenciar chubascos más virulentos de lo habitual para abril.Las aguas que rodean nuestra geografía están anormalmente cálidas para la época. Previsión para el domingo por el modelo europeo.También el Cantábrico está registrando anomalías positivas significativas, especialmente en el golfo de Vizcaya, mientras que en el Atlántico son algo más moderadas. Este aporte adicional de humedad actúa como un refuerzo clave para las tormentas, favoreciendo que sean más intensas y persistentes. Una atmósfera muy dinámica que provoca un ambiente muy variablePor último, la atmósfera presenta una configuración especialmente activa, con la presencia de bajas presiones y pequeñas vaguadas que favorecen el ascenso del aire. En los últimos días también han aparecido dorsales en altura, que han impulsado aire anormalmente cálido en niveles medios, especialmente en torno a los 850 hPa. Este aporte de aire cálido refuerza el calentamiento en capas bajas y medias, incrementando la inestabilidad.Artículo relacionadoHasta 8 ºC menos: mañana habrá un bajón de temperaturas en cinco comunidades del oeste peninsularLa combinación de estas dorsales con la posterior llegada de aire frío en altura genera un escenario muy propicio para la convección, ayudando a que las tormentas se desarrollen con mayor intensidad y organización. En conjunto, esta dinámica atmosférica contribuye a que las tormentas no solo sean más frecuentes, sino también más adversas.