Se acabó la excusa del petróleo barato: el coche eléctrico es ya imparable

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Cuando en marzo de 2026 el estrecho de Ormuz se cerró al tráfico marítimo y el barril de petróleo se disparó hasta los 120 dólares, millones de conductores volvieron a mirar de reojo los coches eléctricos. Ocurrió lo mismo en 1973 con el embargo árabe. La diferencia es que esta vez el interés no se apagará cuando baje el crudo.Esa es la conclusión principal de un grupo de investigadores de la London School of Economics y la Universidad de Birmingham que han analizado la relación entre el precio del petróleo y la adopción del vehículo eléctrico. Su hallazgo es contundente: el coste de las baterías ha caído tanto en la última década que la ecuación económica del coche eléctrico se sostiene por sí sola, con independencia de lo que haga el mercado petrolero.Las cifras respaldan esa tesis con rotundidad. En 2010 un kilovatio-hora de batería costaba más de 1.000 dólares; a finales de 2025, esa cifra había bajado hasta los 108 dólares, una reducción del 93 %. El patrón es predecible: por cada vez que se duplica la producción acumulada, el precio cae en torno a un 9 %. No se trata de una tendencia coyuntural, sino de una curva de aprendizaje industrial que se retroalimenta con cada fábrica nueva.Una ventaja económica que ya no necesita subvencionesEn Europa, el coste total de propiedad de un eléctrico a lo largo de su vida útil es inferior al de un vehículo de combustión equivalente. Eso incluye precio de compra, mantenimiento, seguro y energía. El mercado de segunda mano refuerza la tendencia: los eléctricos usados presentan ya el coste total más bajo de todas las categorías, según los datos del estudio. Y los modelos más recientes igualan en vida útil estimada a sus rivales de gasolina. Ver esta publicación en Instagram Las ventas globales superaron los 17 millones de unidades en 2024. Noruega tiene un parque casi plenamente electrificado. Etiopía alcanzó una cuota del 60 % de coches eléctricos sobre el total de ventas ese mismo año. Estados Unidos se queda en un modesto 8 %, pero la tendencia ascendente no se ha interrumpido ni siquiera durante los trimestres de petróleo barato.Un dato menos visible pero igual de relevante: más de la mitad de las baterías para vehículos eléctricos vendidas en el mundo prescinden del cobalto, el mineral que más problemas éticos y de suministro generaba. La industria ha aprendido a fabricar celdas competitivas sin depender de materiales conflictivos, lo que reduce otro de los argumentos habituales contra la electrificación.Minerales críticos: el nuevo frente geopolíticoLa dependencia del petróleo se sustituye por otra: la de los minerales críticos. Litio, níquel, grafito y tierras raras son la materia prima de las baterías y los motores eléctricos. China controla buena parte de la cadena de procesamiento y, a finales de 2025, impuso la obligación de obtener autorización gubernamental para exportar productos con más de un 0,1 % de tierras raras. La medida afecta a piezas clave del tren motriz eléctrico. Ver esta publicación en Instagram Según publicó The Conversation, un estudio realizado en Shanghái con 8.000 conductores demostró que la visibilidad de los puntos de recarga influye en la decisión de compra: los barrios donde los cargadores son bien visibles desde la calle registran entre 6 y 8 puntos porcentuales más de cuota eléctrica de cara a 2030.La industria del automóvil europeo vive una paradoja. Bruselas ha empezado a cuestionar sus propios calendarios de descarbonización mientras los fabricantes chinos inundan el mercado con modelos cada vez más baratos y competentes. El ensamblaje de un coche eléctrico requiere más mano de obra de lo que se preveía en las economías occidentales, lo que complica las cuentas de las plantas europeas pero también genera empleo local.Lo que los números dicen con claridad es que el viejo argumento del petróleo barato como freno a la electrificación ha perdido vigencia. Las baterías siguen su propia lógica de abaratamiento, ajena a los vaivenes del crudo. Cada crisis petrolera acelera las ventas, pero cuando el barril vuelve a caer, la pendiente de adopción no retrocede: se aplana y vuelve a subir..embed-error { padding: 1rem; background-color: #ffebee; border-left: 4px solid #d32f2f; margin: 1rem 0; }.embed-error p { margin: 0 !important; color: #d32f2f !important; }