Rusia estrena misil furtivo en combate: Ucrania destripa el S-71K pieza a pieza

Wait 5 sec.

Rusia ya tiene otro misil nuevo en la guerra de Ucrania y esta vez el foco está en uno bastante menos conocido que los nombres de siempre. Se llama S-71K Kovyor y la inteligencia militar ucraniana ha publicado ahora un desglose muy detallado de sus piezas, su estructura y varios de sus componentes internos, acompañado incluso por un modelo 3D interactivo.Lo más interesante no es solo que exista un arma nueva, sino lo que sugiere sobre la estrategia rusa. Todo apunta a que Moscú está buscando misiles más baratos y más fáciles de fabricar que sus modelos de crucero más caros, pero sin renunciar del todo a cierto perfil furtivo.El S-71K encaja justo ahí, como una opción pensada para ampliar volumen de ataque sin depender siempre de municiones más complejas y costosas. Esa lógica recuerda a otros desarrollos rusos recientes, desde el Poseidón hasta sus programas más inquietantes en el espacio, donde la idea de combinar prisión militar y nuevas plataformas lleva tiempo ganando peso.Un misil con forma furtiva, piezas extranjeras y un alcance más contenidoUno de los primeros prototipos del S-71kSegún los datos publicados por el GUR ucraniano, el S-71K utiliza una bomba OFAB-250-270 integrada en la estructura del misil como cabeza explosiva, algo que ayuda a entender por qué parece una solución más práctica y menos sofisticada que otros diseños de largo alcance.El fuselaje está hecho con fibra de vidrio multicapa reforzada y varias piezas internas de aleaciones de aluminio. Su forma sí busca reducir visibilidad al radar, con nariz angulosa, alas desplegables y cola en V invertida, aunque no hay pruebas públicas de que use recubrimientos avanzados para absorber señales de los radares.Ucrania, además, asegura que el misil lleva un motor turbojet R500, tres depósitos internos de combustible y un sistema de guiado relativamente simple, basado en navegación inercial. Su alcance estimado sería de hasta 300 kilómetros.No parece un arma pensada para ataques estratégicos a distancias enormes, sino para lanzamientos tácticos desde aviones más cercanos al frente. El propio GUR sostiene que fue desarrollado específicamente para el Su-57, aunque no descarta que también pueda integrarse en otras plataformas rusas si la producción crece.Otro detalle importante está en los componentes. La inteligencia ucraniana afirma que la mayoría de la electrónica procede de fuera de Rusia, con piezas fabricadas en Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Taiwán, Suiza, Irlanda y otros países. Eso no demuestra por sí solo que esas empresas vendieran el material para uso militar, pero sí refuerza la idea de que Moscú sigue dependiendo de cadenas internacionales y de vías indirectas para sostener parte de su industria armamentística.¿Qué significa realmente su aparición en la guerra?La gran lectura aquí no es que el S-71K vaya a cambiar por sí solo el rumbo del conflicto. Lo importante es que añade otra capa de presión sobre unas defensas aéreas ucranianas que ya van muy exigidas.Si Rusia consigue fabricar este tipo de misiles en mayor número y a menor coste que otros modelos más pesados, gana una herramienta útil para seguir saturando el frente con más opciones de ataque.También conviene mantener cierta cautela, pues gran parte de la información pública sobre el S-71K procede de la inteligencia artificial ucraniana y de restos analizados tras su utilización, así que no todo puede verificarse de forma independiente con el mismo nivel de certeza. Pero incluso con esa reserva, el mensaje es bastante claro. Rusia no solo sigue gastando sus viejas reservas, también está probando nuevas fórmulas para sostener una guerra larga, y el S-71K parece una de ellas..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }