Crítica de Michael: el biopic que baila perfecto… pero evita mirarse al espejo

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Esta noticia es una publicación original de Cinemascomics.comMichael Jackson no es un artista fácil de retratar, y precisamente por eso cualquier película que se atreva a contar su historia debería hacerlo con ambición, con riesgo y con la valentía suficiente para mirar también en las zonas más incómodas de su vida. Lo que propone Michael, dirigida por Antoine Fuqua, es justo lo contrario: una versión pulida, controlada y excesivamente segura de un personaje que nunca fue ni sencillo ni predecible.Desde el primer momento queda claro que la película no quiere incomodar a nadie, y esa decisión marca absolutamente todo lo que ocurre durante sus más de dos horas de metraje, construyendo una experiencia que funciona a ratos como espectáculo musical, pero que falla cuando intenta ser algo más profundo.Un recorrido impecable… pero completamente vacío por dentroLa película recorre la vida de Michael Jackson desde sus inicios con los The Jackson 5 hasta su consolidación como icono global, deteniéndose en momentos clave como la colaboración con Quincy Jones o la explosión cultural que supuso Thriller, pero lo hace con una estructura tan rígida y acelerada que todo parece una sucesión de escenas sin peso emocional.El problema no es que se cuenten muchos eventos en poco tiempo, sino que ninguno de ellos se desarrolla con la profundidad suficiente como para dejar huella, lo que convierte la película en una especie de resumen visual que pasa de un momento icónico a otro sin detenerse a reflexionar sobre lo que realmente significaron.Esta falta de pausa y análisis provoca que la historia nunca termine de construirse como tal, y que el espectador tenga la sensación constante de estar viendo un montaje de momentos conocidos en lugar de una narrativa con entidad propia.Jaafar Jackson: una interpretación que intenta sostener lo insostenibleJaafar Jackson as Michael Jackson and KeiLyn Durrel Jones as Bill Bray in Michael. Photo Credit: Glen Wilson/LionsgateDentro de este enfoque tan limitado, el trabajo de Jaafar Jackson es probablemente lo más destacable de toda la película, ya que logra capturar con bastante precisión los gestos, la voz y la energía escénica de su tío, algo que no era precisamente sencillo teniendo en cuenta el peso icónico del personaje.Sin embargo, la interpretación tiene un techo muy claro, y ese límite no lo marca el actor sino el propio guion, que presenta a Michael como una figura casi inmaculada, siempre amable, siempre frágil y siempre contenida, sin permitirle explorar contradicciones o zonas más complejas de su personalidad.El resultado es un personaje que funciona en lo superficial pero que nunca termina de sentirse real, porque carece de aristas, de conflicto interno y de evolución dramática, elementos imprescindibles para que un biopic de este calibre tenga impacto.Un guion que evita el conflicto y convierte todo en productoUno de los grandes problemas de Michael es que su guion parece diseñado para no molestar, algo que se percibe especialmente en la forma en que trata los aspectos más delicados de la vida del artista, que directamente desaparecen o se transforman en elementos anecdóticos.La influencia del entorno del artista en la producción es evidente en cada decisión narrativa, y eso provoca que la película se sienta más como un producto controlado que como una obra cinematográfica con intención autoral, lo que limita enormemente su capacidad para conectar con el espectador.En lugar de profundizar en los conflictos que definieron a Michael Jackson, la película opta por reforzar una imagen concreta, lo que genera una sensación constante de que todo está filtrado, suavizado y diseñado para mantener una narrativa cómoda, incluso cuando la historia real no lo era en absoluto.Personajes secundarios sin vida y oportunidades perdidasColman Domingo as Joe Jackson in Michael. Photo Credit: Courtesy of LionsgateEl tratamiento de los personajes secundarios es otro de los puntos más débiles del film, ya que figuras clave en la vida de Michael quedan reducidas a meros acompañantes sin desarrollo ni peso dramático.El único que consigue destacar ligeramente es el Joe Jackson interpretado por Colman Domingo, cuya presencia aporta algo de intensidad a la historia, aunque su personaje se presenta de forma tan unidimensional que termina pareciendo más una caricatura que una persona real.El resto del reparto, incluyendo a la familia, colaboradores y figuras clave de la industria musical, apenas tiene espacio para existir dentro de la narrativa, lo que impide entender realmente las relaciones que moldearon al artista.Esta falta de desarrollo no solo empobrece la historia, sino que también elimina cualquier posibilidad de construir un retrato complejo del protagonista, ya que las relaciones personales son fundamentales para definir quién es alguien, y aquí simplemente no están trabajadas.Un espectáculo musical que tampoco alcanza todo su potencialAunque la música de Michael Jackson sigue siendo un elemento poderoso capaz de elevar cualquier escena, la película tampoco consigue explotar todo su potencial en este aspecto, en parte debido a decisiones de dirección que restan fuerza a momentos que deberían ser memorables.Hay secuencias donde la puesta en escena apunta a algo interesante, como ciertos ensayos o actuaciones icónicas, pero la ejecución termina diluyendo ese impacto, lo que resulta especialmente frustrante en una historia que gira en torno a uno de los artistas más eléctricos de la historia.La sensación final es que ni siquiera el apartado musical logra compensar las carencias narrativas, algo que debería haber sido uno de los grandes pilares de la película.Una historia que se queda en la superficie cuando debería haber ido mucho más alláJaafar Jackson as Michael Jackson and Nia Long as Katherine Jackson in Michael Photo Credit: Hilary Bronwyn Gayle.Lo más llamativo de Michael no es tanto lo que cuenta, sino lo que decide no contar, ya que la película evita sistemáticamente cualquier elemento que pueda generar incomodidad o controversia, dejando fuera aspectos fundamentales para entender la figura del artista.Esta elección convierte la película en una experiencia incompleta, ya que sin esas sombras es imposible comprender realmente la dimensión de Michael Jackson como persona y como icono cultural, lo que limita el alcance de la historia y la deja en un terreno excesivamente superficial.En un contexto actual donde el público demanda historias más honestas y complejas, este enfoque resulta especialmente desfasado, y evidencia una falta de ambición que pesa demasiado en el resultado final.Un biopic que no se atreve a ser lo que deberíaMichael tenía todos los ingredientes para convertirse en una película potente, compleja y memorable, pero decide jugar sobre seguro en cada decisión, lo que termina convirtiéndola en una obra correcta en lo técnico pero vacía en lo emocional.Funciona como un repaso ligero a la carrera del artista y puede resultar entretenida para quienes busquen revivir sus grandes éxitos, pero como biopic se queda muy lejos de lo que debería ofrecer una historia de este calibre.Porque cuando decides contar la vida de alguien como Michael Jackson, no basta con mostrar lo que todos ya conocen, también hay que atreverse a explorar aquello que lo hizo único, contradictorio y profundamente humano.Y si después de esto te apetece seguir en el cine, aquí tienes todos los estrenos del 22 de abril para que elijas qué ver.Síguenos en Google News para no perderte las críticas que realmente te ayudan a decidir qué ver en el cine.Esta noticia ha sido publicada por Cinemascomics.com