No hay ni paz ni guerra; ni resolución ni conflicto. La contienda iniciada hace justo dos meses este martes está atrapada en un interregno del que las negociaciones, hasta el momento fallidas, no han conseguido arrancarla. Desde el alto el fuego del 7 de abril y, sobre todo, desde que Trump anunció la semana pasada que el cese de las hostilidades pasaba a ser indefinido pero condicional al avance de las negociaciones, la guerra en Oriente Medio ha quedado suspendida en un limbo indefinido, sin guerra porque los aviones israelíes y de EEUU no están constantemente sobrevolando y atacando Irán, ni los misiles balísticos y drones persas no se dirigen a todas horas tanto en contra del Estado hebreo como los países del Golfo.Seguir leyendo....