Cuando los avisaron de que el pueblo iba a ser desalojado, los hermanos Ramírez salieron corriendo, con sus familias. Dejando atrás sus casas, pero también su negocio, la carnicería Casa Mercedes de Grazalema, donde sus vecinos se afanan en volver a la normalidad, aunque está costando. Hace unos días que reabrió sus puertas, tras el cierre de 15 días obligado