La última vez que Francia acudió a las urnas fue en julio de 2024, en un contexto insólito, tras la decisión de Emmanuel Macron de disolver la Asamblea y convocar elecciones legislativas anticipadas. El país, que vive en el caos político desde entonces por la alta polarización, vuelve a votar en menos de un mes. Aunque esta vez sea para elegir a los alcaldes de 36.000 municipios, la cita se ve como un ensayo general de las presidenciales de 2027, con el foco en las principales ciudades del país como París, Marsella y Lyon, gobernadas por la izquierda y que podrían cambiar de manos. Seguir leyendo