El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, ha vuelto a hacer ejercicios de funambulismo para mantener a flote su frágil relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El líder laborista ha defendido este lunes su decisión de permitir a Washington el uso de bases militares británicas para llevar a cabo acciones defensivas contra Irán, siempre y cuando se ajusten a la legalidad internacional. Una decisión que, sin embargo, no ha logrado contener las críticas del republicano, quien se ha mostrado decepcionado por la supuesta falta de apoyo del Reino Unido y ha asegurado que la respuesta de Starmer llega tarde. Seguir leyendo....