En cuatro días que parecen cuatro meses, la guerra en Oriente Próximo sigue implicando cada vez a más países, mientras crecen los bombardeos contra objetivos civiles y se extiende el caos. Este martes, en el que los muertos en Irán han superado los 787, dos drones iraníes causaron un pequeño incendio en la Embajada de Estados Unidos en la capital saudí, Riad, y otro alcanzó un depósito de combustible en el puerto comercial Duqm de Omán. Teherán (que antes de que Israel y EE UU iniciasen su campaña bélica aseguró que limitaría su respuesta al Estado judío y a las bases militares estadounidenses) apunta a los países árabes del Golfo —con menor capacidad de defensa aérea a medio plazo— para que empujen a Washington hacia un alto el fuego. Seguir leyendo