Edición original: Godzilla: Here There Be Dragons #1-5 USA (IDW Publishing, 2024)Edición nacional/España: Moztros, 2025Guion: Frank TieriDibujo: Inaki MirandaColor: Eva de la CruzTraducción: Ariel AlbinatiFormato: Rústica. 128 páginas, color. 19,90€Un titán allende los maresLa vida de IDW Publishing no ha sido sencilla en los últimos años. La editorial estadounidense se ha enfrentado a importantes problemas financieros y a la pérdida de licencias muy relevantes para su catálogo, como Transformers. Sin embargo, no se puede negar que vende caro su pellejo. IDW sigue intentando dar golpes de efecto para reconducir su situación, tanto renovando su marca como produciendo nuevas series de autor, aunque si algo demuestra el mercado es que a lo que más atención hay que prestarle es a las franquicias. Las cifras no mienten, al público le gustan las cosas que le gustan, y todos, incluido IDW, son conscientes de que deben alimentar sin pausa y sin escatimar en esfuerzos la caldera de sus IPs.Y si hablamos de licencias, Godzilla es sin duda una de las torretas principales en el fortín de IDW. El legendario kaiju cuenta con una legión de fans importante, refrescada en la última década por el monsterverse de Hollywood o la celebrada Godzilla Minus One. Algo de lo que la editorial ha sido muy consciente, poniendo toda la carne en el asador con multitud de proyectos comiqueros alrededor del lagarto nipón.Uno de esos proyectos fue Godzilla: Here There Be Dragons, un cómic que dentro del enorme ecosistema de obras basadas en franquicias, ha resaltado gracias a su nominación al Eisner a Mejor miniserie. En el guion nos encontramos con Frank Tieri, veterano escritor de largo recorrido en Marvel y DC, al que en el apartado indie recordamos por aquella Pestilence publicada por Aftershock. En el dibujo tenemos a Iñaki Miranda, artista argentino afincado en España conocido especialmente por sus trabajos con su hermano, entre los que destaca la recomendable We Live. Hablamos además de un Miranda que en ese mismo año logró otra nominación al Eisner para sí mismo. Completa el equipo la española Eva de la Cruz en el color. Moztros ha sido la encargada de traernos a España su trabajo. “Aquí hay dragones”, del latín “hic sunt dracones”, es una frase para referirse a territorios inexplorados, nacida de la costumbre medieval de colocarla en los límites de los mapas conocidos junto a ilustraciones de bestias mitológicas, indicando el potencial peligro de aquellas tierras o aguas a las que el ser humano no había logrado llegar.Frank Tieri aprovecha esta idea para construir una historia en la que el dragón, por supuesto, es nuestro kaiju favorito. Lo que nos propone la obra es el relato de un marinero prisionero por los británicos en el Caribe, que revela a sus captores los secretos de sus aventuras junto a sir Francis Drake, famoso corsario inglés. Unas aventuras que incluyen el descubrimiento de una misteriosa isla llena de monstruos, aunque ninguno tan temible como un titán llamado Godzilla.Aquí hay dragones realiza así un clásico juego de la narrativa de fantasía como es la de tomar eventos históricos reales y mezclarlos con la ficción, tejiendo originales explicaciones alternativas a los sucesos que pueblan los libros de historia. Algo por lo que reconozco que, como lector, siento una gran debilidad ¿La Armada Invencible? Quizás no fueron las tormentas y los ingleses lo que acabó con ella. Batallas, templos y conspiraciones, todas ellas amoldadas para dejar espacio a la fantasía. Es cierto que llevarse al monstruo de Toho al pasado neutraliza de algún modo su valor como metáfora de la guerra atómica, pero tampoco podemos ponernos muy exquisitos ahora con eso, teniendo en cuenta que hace mucho que el personaje vuela por cualquier territorio que permita expandir la franquicia. Hablamos de un libro con un sentido del ritmo muy grandilocuente, en el que el relato del marinero protagonista nos acompaña por las páginas que muestran sus aventuras en el mar y las apariciones de sus grandes monstruos. Una narración rimbombante, muy de frase contundente tras otra, como de trailer de película. Es un ritmo que a veces se hace algo repetitivo, aunque esto es algo que le achaco a tener que leer el tomo de seguido en lugar de disfrutar de cada capítulo por separado, algo que en esta obra sienta mejor. Pero es una lectura muy entretenida.En el apartado artístico, Iñaki Miranda realiza un trabajo que se caracteriza por un entintado grueso y desenfadado, mucho menos preciso que el que nos mostró en We Live. Da la impresión de que el artista quiere así imprimir una identidad visual más cercana a la de esas viejas ilustraciones de los mapas medievales que mencionábamos antes, un toque más rudimentario que case con la época del relato. Es algo que se respira especialmente con su manera de representar al propio Godzilla, que lejos de buscar estilizar al personaje recurre a un diseño tosco, a medio camino entre esos trajes originales de las películas de mitad de siglo y esas ilustraciones medievales. El color de Eva de la Cruz se adapta a esta identidad, con unas paletas vibrantes con mucho contraste. Todo ello quizás no le otorgue el dibujo más atractivo para el lector generalista, pero sí busca ceñirse al espíritu de su historia.Verdaderamente, la mayor pega que le puedo poner al cómic es una derivada de algo muy personal, y es a las expectativas. Sabiendo que estaba ante una miniserie merecedora de una nominación al Eisner, y perteneciendo a una franquicia tan trillada como Godzilla, quizás me esperaba algo más, una obra con mayores ambiciones o logros. Y es un cómic divertido y bien hecho, pero no llega a destacar de ese modo. Esto, por supuesto, es un problema del lector, ya se sabe que las expectativas son el mayor enemigo del disfrute. Pero me parece relevante avisar de ello.Con respecto a la edición, Moztros continúa recurriendo a la tapa blanda para sus licencias, algo que seguimos valorando aunque los precios sigan subiendo desde aquel Void Rivals a 16 euros. El trabajo de traducción es de muy buena factura, y el tomo incluye, además de la colección de portadas de rigor, un prólogo de Rubén San Máximo.En definitiva, Godzilla: Aquí hay dragones es una divertida historia con la que Frank Tieri e Iñaki Miranda reimaginan el pasado de la exploración marítima con el famoso kaiju como centro de todo. Una lectura que, sin explotarnos la cabeza, ofrece una tarde entretenida y, por supuesto, una historia de obligada compra para los seguidores del lagarto nipón, que podrán saciar sus ansias más si cabe con su segunda parte, Godzilla: Aquí hay dragones – Hijos de gigantes.Lo mejor• La original inclusión del kaiju en la historia de la exploración oceánica.Lo peor• La nominación al Eisner le hace flaco favor en cuanto a expectativas.