Tragando saliva

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Hay partidos que viven instalados en el drama y otros que parecen estar abonados al sainete. El PSOE de Cádiz, para desgracia para sus votantes y deleite de sus contrincantes, lleva demasiado tiempo alternando ambos registros sin encontrar un tono reconocible. Lo ocurrido el pasado fin de semana en la capital gaditana no es una anomalía, es la confirmación de una forma de entender la política que confunde la tensión interna con la vitalidad democrática y termina pareciendo un vodevil. El último episodio ha tenido de todo: cambios de criterio, llamadas urgentes, renuncias en diferido y reconciliaciones fingidas. Un guion que se repite con una precisión casi mecánica y que, sin embargo, demuestra que debajo de los adoquines hay algo... Ver Más