Día importante para Koldo García Izaguirre, y se nota en el ambiente. Su abogada, Leticia de la Hoz, se revuelve varias veces. Koldo llega a redirigir su interrogatorio en algún momento. Se inclina hacia la letrada para susurrarle, se agita, hace aspavientos, luego se sumerge en difusas ausencias mediante una postura que prolongó durante una hora en la primera sesión: doblado sobre sí mismo, con la mano izquierda tapándole la mitad de la cara, de tal manera que la cámara solo grabe la coronilla. Quizá sea una postura recomendada después de hacer un injerto de pelo. Koldo se ha puesto pelo y el pelo está creciendo bastante, acaso haya una nueva técnica que exija ponerse boca abajo mientras gente alrededor hace preguntas relacionadas contigo. De esta manera se activan algunas células responsables y, cuanto peor funcionen las cosas fuera, con más violencia crecen los folículos injertados. Seguir leyendo