Investigadores han conseguido dirigir las fuerzas internas de las células para que un tejido plano se pliegue y adopte formas tridimensionales concretas. El hallazgo, publicado en Science, abre nuevas vías en medicina regenerativa y en el desarrollo de sistemas híbridos entre biología y tecnología. Y lo más relevante es que no se trata de copiar la naturaleza, sino de empezar a diseñarla desde cero con reglas físicas precisas.