Cuando el PP convocó elecciones en Extremadura para el domingo 21 de diciembre –una fecha que, por su cercanía, ha acabado englobándose en el rally electoral autonómico de comienzos de 2026 con Aragón, Castilla y León (CyL) y, hasta cierto punto, Andalucía– poco o nada hacía pensar que los populares daban comienzo a su particular quinario en su relación con