Los veteranos de las asociaciones sevillanas de ayuda al pueblo saharaui, que llevan más de cuatro décadas acogiendo a niños de aquellas familias a las que España abandonó al final de la dictadura franquista en su particular desierto, suelen hablar de que, administrativamente, los saharauis viven en "un limbo". Sin embargo, ese limbo se convierte directamente en infierno, como ha