Las observaciones de la misión JUICE revelan una expulsión masiva de vapor de agua y dióxido de carbono desde su núcleo. La actividad, mucho más intensa de lo esperado, equivale a unos 175 millones de litros diarios liberados al espacio. Y podría ofrecer una de las pistas más valiosas hasta ahora sobre cómo se forman los sistemas planetarios fuera del nuestro.