César Giraldo, codirector del Banco de la República.Foto: Banco de la República.El codirector del Banco de la República, César Giraldo, cuestionó la naturaleza de la independencia del emisor y señaló que la entidad recibe presión constante de inversionistas y calificadoras de riesgo que priorizan la estabilidad de la deuda pública sobre otros indicadores socialesEn una entrevista con el periodista independiente Juan David Correa, Giraldo aseguró que, aunque, según la Constitución, con la independencia del emisor se buscaba evitar que el Gobierno financiara el presupuesto con emisión para prevenir hiperinflaciones, en realidad se creó una dependencia de otro tipo.“El banco es independiente del Gobierno, pero no es independiente de los mercados financieros”, afirmó el economista, quien además s refirió a las tensiones internas y los fundamentos ideológicos que rigen la política monetaria en Colombia.Giraldo contó en la entrevista que al llegar a su cargo solicitó un equipo de trabajo propio para sustentar sus posturas, pero la petición fue rechazada por la mayoría de la Junta: “generó mucho malestar”.Por ello, denunció que la entidad tiene una estructura de poder interna que asfixia la pluralidad de pensamiento, en referencia a un equipo técnico de más de 200 economistas que calificó como predominantemente ortodoxos.“No tenemos equipo económico… internamente solo hay un pensamiento único y el que se salga ese pensamiento único no asciende al interior del banco”, reveló. Incluso dijo que esos funcionarios tienen el monopolio de la información. “Al final a ti, un poco, te dicen “o vas en el consenso o pelea solo”, indicó.El dilema de guiarse por la inflaciónUno de los puntos centrales de la conversación fue el control de la inflación, pues el codirector criticó que la Junta Directiva del BanRep reduzca toda la discusión a la tasa de interés, en su opinión, ignorando otros factores de costos como el precio de los fertilizantes, la energía o el petróleo, sobre los cuales el aumento de tasas no tiene efecto real.“La inflación es como la fiebre cuando tú estás enfermo: la fiebre no es la enfermedad en sí misma sino la manifestación de la enfermedad”, señaló.En consecuencia, se mostró en desacuerdo con el reciente aumento de 100 puntos básicos en las tasas de interés y dijo que esta decisión se basó en el temor infundado de que el incremento del salario mínimo vital disparara los precios. “Los votos son secretos, pero yo por lo menos puedo decir que no estaba de acuerdo”, manifestó.De hecho, defendió que en los últimos años no ha habido una relación entre aumento de salario mínimo e inflación, recordando que mientras el salario real subió, la inflación bajó y el desempleo alcanzó niveles históricamente bajos.“Desde 2022, el salario mínimo ha crecido cinco o cuatro puntos reales por encima de la inflación, que pasó del 13 % al 5 %, y el empleo aumentó de tal manera que tenemos la cifra más baja de desempleo de los últimos 40 años. Entonces lo que nos están diciendo nuestros sabios no se está materializando”, aseguró.Para Giraldo, la política monetaria no es un asunto puramente técnico, sino profundamente político y redistributivo. Incluso sostuvo que mantener tasas altas en un contexto de baja inflación favorece desproporcionadamente a los sectores rentistas, que son los tenedores de la deuda pública del gobierno.También desestimó la narrativa del mercado de un «gobierno derrochón», argumentando que el crecimiento del gasto público está atado a necesidades estructurales de la sociedad, como salud, seguridad y pensiones que vienen de tiempo atrás, y que el dinamismo actual de la economía proviene del gasto privado, sostenido por mejores ingresos en los hogares.Finalmente, el codirector instó a reflexionar sobre un modelo de desarrollo que no se limite a la obsesión por la inflación y concluyó que el banco central no puede ser un obstáculo para las fuerzas productivas ni dar la espalda a la realidad de la desigualdad en el país. En su visión, el emisor debe ser una pieza de un consenso nacional mayoritario y su política debe estar al servicio de ese desarrollo en un marco de estabilidad financiera y de una inflación controlada”, pero integrada a un nuevo contrato social que proteja a los sectores informales y productivos.—