O el Real Madrid logra la remontada esta noche en el Allianz Arena o le esperará algo más de un mes de competición sin objetivos por los que pelear. El Bayern parte con ventaja para alcanzar las semifinales de la Champions gracias al 1-2 del Santiago Bernabéu, pero el Real Madrid se agarra a su grandeza y espíritu en la Liga de Campeones, además de su buena imagen en el duelo de ida. Con la Liga imposible, al haberse escapado el Barcelona a nueve puntos (con tan solo 21 por disputar), al conjunto entrenado por Álvaro Arbeloa no le queda otra que centrar todos sus esfuerzos en la noche de este miércoles en Múnich. En caso de eliminación, será una temporada en blanco. Los nombres más consagrados del Real Madrid han ido poco a poco reapareciendo en los últimos compromisos. Primero Mbappé, después Bellingham, en tercer lugar Éder Militão, este tras una ausencia mucho más prolongada, y, por último, Ferland Mendy, que ya sumó unos minutos frente al Girona el pasado viernes. Todos ellos se postulan para el once contra el Bayern. Arbeloa cuenta con tres bajas. Las ya conocidas de Courtois y Rodrygo por lesión, además de Aurélien Tchouaméni, que vio en el encuentro del Bernabéu su tercera amarilla en la competición, por lo que se convierte en una baja sensible en el centro del campo madridista. Quién ocupará su puesto es una de las incógnitas por resolver. Valverde y Bellingham están asegurados en el once, de modo que las dos piezas que completen la medular, si es que el técnico salmantino no sorprende con un cambio de dibujo, saldrán entre Camavinga, Güler y Thiago Pitarch, con más papeletas para los dos primeros.