Balma, tradición y creatividad con acento local en Palma del Río

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En Palma del Río, donde la huerta y los cítricos son productos clave de esta zona de la provincia cordobesa, hay propuestas gastronómicas que destacan por encima de todas. Es el caso de Balma, un restaurante que ha sabido construir una identidad propia a partir del respeto al producto local y una cocina que introduce matices actuales sin perder sus orígenes. Balma nace del impulso del chef Rafael Lora Sánchez , quien tras una amplia trayectoria en cocina decide emprender junto a su esposa, responsable de sala. La propuesta se basa en una carta viva, marcada por la temporalidad de los productos, y que evoluciona en función del mercado y de lo que ofrece cada estación. Todo ello permite que cada visita tenga algo distinto y único. El recetario de Balma parte de bases conocidas por cualquier cordobés. Platos como el salmorejo cordobés, la ensaladilla o el flamenquín conviven con elaboraciones que incorporan técnicas y presentaciones más actuales. Es una cocina que no rompe con lo anterior, sino que lo adapta. Entre los entrantes destacan propuestas como el paté de ave al Pedro Ximénez con mermelada de naranja amarga o la sardina ahumada sobre tosta con salmorejo y mango . También aparecen referencias internacionales, como las gyozas o el wok de fideos udon , que amplían el registro sin perder coherencia. Uno de los pilares del restaurante es el tratamiento de la materia prima, especialmente en carnes. Balma apuesta por cortes ibéricos de Los Pedroches y una selección de vaca madurada , con opciones como chuletón, lomo alto o tomahawk. A ello se suman elaboraciones como las carrilleras ibéricas al vino tinto o el secreto y la presa a la brasa. En el apartado de pescado, el protagonismo lo tiene el producto fresco, con opciones como c hipirones sobre arroz negro, gambas al ajillo reinterpretadas o pescado del día según mercado . El cierre de la experiencia en Balma mantiene el mismo discurso que el resto de la carta. Aquí sobresale «La Cadenera», un trampantojo en forma de naranja que rinde homenaje a una variedad autóctona de Palma del Río. Se trata de una mousse de chocolate blanco con matices de anís y sorbete de mandarina que resume bien la esencia del restaurante: tradición, territorio y creatividad. Junto a este, conviven otros clásicos reinterpretados como la torrija , el tiramisú o una propuesta centrada en el chocolate en diferentes texturas. Balma representa una manera de entender la gastronomía donde el pasado y el presente no compiten, sino que se complementan. La atención al producto, el respeto por el recetario tradicional y la incorporación de nuevas ideas configuran una propuesta sólida dentro del panorama gastronómico de Palma del Río. Un restaurante que demuestra que la innovación no siempre implica ruptura, sino, en muchos casos, una forma distinta de mirar lo que ya existe.