No fue un derrumbe ni un desastre natural lo que alteró una cueva milenaria. Bastó una simple bolsa de snacks para dañar uno de los ecosistemas más frágiles del planeta

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Una bolsa de Cheetos caída en una cueva protegida desencadenó la aparición de hongos, insectos y moho en un ecosistema que llevaba miles de años aislado. El episodio sirve como recordatorio incómodo de lo fácil que es alterar entornos que apenas empezamos a entender.