El Léon Thévenin no es un mito: es el único buque capaz de reparar los cables submarinos que llevan el 99 % del tráfico digital del continente. Detrás de él hay un sistema global dependiente de infraestructuras físicas que pueden romperse con una tormenta o un error humano. Su historia expone una verdad incómoda: nuestra era digital pende de hilos que nadie ve, y que solo un barco puede volver a unir.