Ha merecido la pena esperar estos casi quince años para leer un nuevo libro de Pablo Méndez . 'Huérfano mirando el mar' es una obra bellísima, emocionante, de las que dejan en el lector el temblor de la buena poesía. Méndez ha escrito su poemario más maduro, donde habla de pérdidas y donde los objetos son puertas que se abren a la memoria , donde el sentido de la orfandad es un destino y una categoría, el sustrato y el sentido del presente. Profundamente biográfica, la vida aquí es algo que se juega en cada verso. Pero es ese tono de autenticidad el que le da a todo el libro un carácter profundo, intenso, verdadero, un carácter de confesión que, como quería Auden , está dicha en voz baja como un secreto al oído. Magníficos los poemas que tratan de los últimos momentos de su madre, de la infancia, del amor. Pablo Méndez escribe para redimir su propia vida, alza el relato de su experiencia para que el tiempo y el olvido no la traicionen. Sabe que el pasado no muere en el pasado, que es una presencia que en el poema vuelve a tomar sentido, pero lo fundamental es que este libro es capaz de expresar ese pasado y esa vida y hacerlos estremecimiento, y expresar el contenido de un corazón con buenas dosis de sensibilidad y con mucha verdad. Este puñado de palabras, estas páginas de un diario, sus muertos, sus fantasmas, sus nostalgias, sus casas, sus coches, sus calles forman parte de un retablo humano que los lectores de poesía van a reconocer en tantos sentidos y todos sus valores.