Rosalía, 33 años: «Siempre desayuno tostadas de galleta de maíz»

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Rosalía atraviesa uno de esos momentos en los que todo parece alinearse. Su gira musical 'Lux Tour' la ha devuelto al centro de la conversación, pero más allá del foco mediático, hay algo que sigue llamando la atención: su energía inagotable sobre el escenario. No es solo cuestión de coreografías o disciplina. Detrás de esa vitalidad hay una rutina muy concreta, sencilla y constante, que mezcla alimentación, entrenamiento y una forma muy clara de entender el bienestar. Nada de fórmulas imposibles ni hábitos inalcanzables. De hecho, su día empieza siempre igual. Sin grandes cambios, sin complicaciones. Un gesto cotidiano que, según ella misma ha contado en distintas entrevistas, marca la diferencia desde primera hora. Rosalía no improvisa cuando se trata de empezar el día. Tiene claro qué le funciona y lo repite sin necesidad de variar. «¿Qué es lo primero que como cuando despierto? Unas tostadas de galleta de maíz con aguacate, jamón de pavo, aceite de oliva y sal», ha explicado. Un desayuno simple en apariencia, pero con una lógica clara detrás. Combina grasas saludables, proteína y la energía justa para afrontar jornadas que, en su caso, incluyen ensayos, viajes y actuaciones de alta exigencia física. «Siempre llevo un aguacate porque desayuno lo mismo cada día», ha añadido, dejando claro que la clave está en la constancia. Además, tiene otra versión igual de práctica que se ha hecho casi viral: el llamado «bocadillo Motomami». En este caso, sustituye la base por un trozo de baguette y añade queso gouda, manteniendo el resto de ingredientes. «Desayunar bien lo cambia todo», insiste, reafirmando la importancia de ese primer impulso del día. Si la alimentación es una base, el entrenamiento es el otro gran pilar de su rutina. Rosalía no deja nada al azar cuando se trata de su preparación física. «Muchas pesas, cardio y pescado, y poco salir de fiesta», confesó en víspera de la gala del MET, en una de sus declaraciones más directas sobre su estilo de vida. Su entrenamiento combina ejercicios de fuerza y resistencia con sesiones cardiovasculares que le permiten mantener el nivel que exige cada concierto. Entre sus rutinas habituales incluye sit-ups con mancuerna, curl de bíceps, press militar, sentadillas, zancadas con kettlebell o planchas, siempre trabajando el cuerpo de forma completa. Pero hay un elemento que lo atraviesa todo: el baile. «No nos cabe duda de que el baile forma parte de mi entrenamiento... Todos los shows requieren que esté en plena forma», ha explicado. En su caso, no es solo una herramienta artística, sino también física. Más allá de lo físico, Rosalía también trabaja el equilibrio mental. Y aquí entra en juego otra disciplina que forma parte de su rutina: el boxeo. Una práctica que no solo mejora su resistencia, sino que también le permite liberar tensión y desconectar. Este enfoque explica por qué su bienestar no se basa en restricciones, sino en equilibrio. No hay extremos, sino hábitos sostenidos en el tiempo. Una manera de cuidarse que se aleja de la exigencia constante y se acerca más a la naturalidad. De hecho, ella misma lo resume con una frase que refleja bien su filosofía: «Un huevo, un pan integral, medio aguacate. Como la vecina del cuarto». Una forma de desmitificar el cuidado personal y acercarlo a algo cotidiano. Lo que sorprende de Rosalía no es tanto lo que hace, sino cómo lo hace. En un contexto donde las rutinas imposibles están a la orden del día, su planteamiento resulta casi sencillo: comer bien, entrenar con constancia y disfrutar de lo que hace. Esa combinación es la que sostiene su rendimiento sobre el escenario y la que le permite mantenerse en forma sin renunciar a su esencia. Porque, en su caso, el bienestar no es una meta, sino una forma de vivir.