Blue Origin reutiliza cohete pero pierde satélite en órbita errónea

Wait 5 sec.

Hay días en que la tecnología te da y te quita al mismo tiempo. El pasado 19 de abril fue exactamente eso para Blue Origin.La empresa espacial del fundador de Amazon logró algo que muy pocas compañías en el mundo han podido hacer. Pero al mismo tiempo, sufrió uno de esos tropiezos que duelen, aunque la historia los recuerde como parte del camino.Un cohete que ya conoce el camino de regresoA las 7:25 de la mañana, hora del este de Estados Unidos, el cohete New Glenn despegó desde Cabo Cañaveral, Florida. Nada extraordinario en eso, podría decirse. Lo verdaderamente especial era lo que llevaba en su interior… o más bien, lo que llevaba en su base.El propulsor de primera etapa —bautizado con el nombre «Never Tell Me the Odds» (algo así como «no me digas las probabilidades»)— ya había estado en el espacio antes.Era el mismo que Blue Origin usó en noviembre de 2025 para la misión NG-2, cuando el cohete puso en camino hacia Marte las dos sondas gemelas ESCAPADE de la NASA. En esa ocasión, al regresar a la Tierra, aterrizó perfectamente sobre la plataforma flotante Jacklyn, en medio del Atlántico.Esta vez lo refurbished, como dicen los gringos. Le cambiaron los siete motores BE-4, ajustaron el sistema de protección térmica y le hicieron varios upgrades. O sea, reutilizaron la estructura exterior pero le pusieron entrañas nuevas. Algo así como renovar un auto clásico con motor moderno.Nueve minutos y medio que cambiaron la historiaEl momento cumbre llegó rápido. Nueve minutos y 30 segundos después del despegue, el propulsor volvió a posarse en la plataforma Jacklyn, en medio del océano. Perfectamente vertical. Sin dramas.En el centro de control, los aplausos y gritos lo dijeron todo. Blue Origin acababa de demostrar algo crucial para la industria espacial global: que sus cohetes pueden reutilizarse — y eso cambia las reglas del juego.Hasta ahora, solo SpaceX había logrado esto de forma consistente con su familia Falcon. Blue Origin acaba de plantarse en esa misma cancha.Por qué la reutilización importa tantoPara entenderlo, piensa en los aviones. Un avión que solo puedes usar una vez sería absurdamente caro. Lo mismo pasa con los cohetes.Históricamente, cada lanzamiento consumía el propulsor completo, que se desintegraba al caer al océano. Millones de dólares… puf, al agua literalmente.Blue Origin ha diseñado el New Glenn para que su primera etapa vuele al menos 25 veces. Si lo logran, el costo por lanzamiento cae de forma dramática. Eso significa más misiones, más satélites, más acceso al espacio para empresas que hoy no pueden pagarlo.El NG-3 demostró que el modelo funciona. Eso, por sí solo, es enorme.La parte que no salió bienPero la fiesta duró poco.El satélite que transportaba el cohete — el BlueBird 7 de la empresa AST SpaceMobile — se separó correctamente de la segunda etapa y encendió sus sistemas. Hasta ahí, todo bien. El problema es que no llegó a la órbita correcta.Blue Origin reconoció que el satélite quedó en lo que técnicamente llaman una «órbita no nominal». En español simple: el satélite terminó demasiado bajo. Su propio sistema de propulsión no era suficiente para corregir ese error desde donde estaba. La gravedad haría el resto del trabajo… a la fuerza.AST SpaceMobile confirmó que el BlueBird 7 sería desorbitalizado — es decir, dejaría caer hacia la atmósfera donde se quemará. Eso sí, la empresa tiene un seguro que cubre la pérdida. Un consuelo, sin duda, pero un consuelo al fin.Jeff Bezos lleva años construyendo su apuesta espacial en silencio relativo — comparado con el ruido mediático de Elon Musk. Pero el New Glenn ya es un cohete orbital real, capaz de cargas pesadas y ahora, de reutilización probada.Fuente: Economic TimesThe post Blue Origin reutiliza cohete pero pierde satélite en órbita errónea first appeared on PasionMóvil.