Cuando en las artes marciales mixtas (MMA) se habla de un estilo de combate espectacular, muchas voces en España apuntan a señalar a un mismo nombre: Joel Álvarez . El luchador asturiano, más conocido como El Fenómeno por motivos obvios, buscará su novena victoria dentro de la UFC el próximo 9 de mayo en Newark (Nueva Jersey), en el UFC 328, donde habrá dos títulos mundiales en juego. Sin duda, un gran escaparate para dar el golpe de autoridad definitivo dentro de la mayor liga de MMA del mundo. En octubre del año pasado, decidió cambiar a una categoría superior de peso, la del wélter, donde se estrenó con victoria. Ahora, tendrá que enfrentarse al ucraniano Yaroslav Amosov , una estrella de este deporte, uno de los cocos de la división. Un gran triunfo terminará de aupar al asturiano, que atiende a ABC en exclusiva durante su preparación para un combate que determinará a todas luces su futuro. -Ya se ha anunciado oficialmente su próximo combate, contra una estrella de las MMA. ¿Cómo fue la negociación y cómo recibió la llamada de la UFC? -Yaroslav tiene un gran nombre, cuenta con un récord atractivo y fue campeón de Bellator. Mi mánager me avisó de que peleaba el 9 de mayo contra él y dije que adelante. No quería mucha gente pelear contra él, pero no vamos a entrar en detalles. Yo la acepté. Es una fecha bonita, para mí el mejor evento en lo que va de año en cuanto a nombres, es previo al verano para poderlo disfrutar con la familia. Es un choque de estilos, una pelea atractiva, aunque él no tenga mucho nombre en la compañía, sí que tiene mucho recorrido en el deporte. -Es que hay peleadores que entran con una entidad que no hace falta que tengan muchas peleas en la UFC y Yaroslav es uno de los luchadores más temibles. ¿Por qué decidió aceptar un combate tan difícil? -Porque me emocionan este tipo de peleas. Ya no tengo 25 años, nunca fui un niño mimado de la UFC, sabemos de dónde vengo y cómo soy. Y estas peleas son las que quiero hacer. Peleas buenas, combates que recordar. Es un tipo de pelea que igual otros rehúyen, que no quieren ver ni en pintura, pero a mí me me llama la atención. -Es la típica pelea que muchos mánagers habrán rechazado y llega usted y la acepta. ¿Qué pensamientos le pasan por la cabeza para tomar esa decisión? -Pueda sonar raro, pero lo primero, que tengo dos hijos y que tengo que trabajar. No es por falta de dinero ni mucho menos, pero quiero actividad, quiero disfrutar del deporte, quiero hacer peleas, es lo que hemos hablado muchas veces tú y yo. Quiero ser un luchador activo de la UFC, un trabajador y quiero pelear. Se me presentó esta oportunidad en un evento tan guay y tengo el visado estadounidense en regla, es una buena fecha y todo encaja bastante bien. Fueron seis semanas de aviso, pero ni el peso ni el visado es un problema. Está siendo un campamento de entrenamiento bonito y estoy contento con lo que se viene. -¿Qué espera del combate a nivel deportivo? -A nivel deportivo, lo que espero yo, lo que esperas tú, lo que espera él, lo que esperamos todos, va a ser lo de siempre: él va a ir a luchar cuerpo a cuerpo. Yo voy a intentar mantener la pelea de pie en el golpeo y ahí se va a decantar la pelea, por el que pueda imponer su juego. -A Yaroslav se le toma como un coco de la división. -Lo es, lo es. Lo que me viene diciendo mucha gente que hoy todavía cuando acabo algún entreno: "¿Cómo aceptas esa pelea?". Y es como, joder, una de dos, o yo soy un inconsciente, que no lo creo, porque llevo mucho tiempo en esto, o me da la sensación de que la gente es muy cauta. Estamos aquí para pelear, es nuestro trabajo, es lo que llevo haciendo siempre, no es algo que me preocupe. -La realidad es que es un peleador demasiado duro para el poco recorrido que tiene dentro de la UFC, pero es una estrella. ¿Cómo cree que puede acabar este combate? -No lo sé, siempre digo que no soy vidente. Esto es intentar imprimir mi juego, si la pelea se mantiene arriba, ganaré yo. Si el tipo consigue llevarme al suelo, me la puede robar. No sé si me conseguirá derribar, si lograré defender, si igual me sorprende y quiere pelear arriba. Yo no voy a ir a derribar, eso sí que lo tengo claro. -¿Y si gana este combate? Parece una suerte de pelea de descarte para entrar en el estanque de tiburones del top 15. -Si gano, podría entrar en el top 15 del peso wélter. A nivel deportivo, es una buena pelea para mí, a nivel rankings no tanto, porque él es un tiburón fuera del estanque. El que gane aquí, irá para adentro del ranking. -Mucha gente se pregunta por qué no le han puesto ya un top 15 y si usted va pidiendo a algunos rivales mejor posicionados. -No te voy a mentir, yo en su momento lo hablé con el manager, que quería pelear con algunos nombres como Daniel Rodríguez [número 14], pero no estaba disponible. Pedí más nombres y no estaba ninguno disponible. Y ya acabé muy quemado y dije: "Mira, con el que sea". Para una vez que lo pedí y no me gustaron los gestos. Yo estoy aquí para pelear, no voy a andar aquí de de princesito ni nada, voy a pelear con el que me manden y a ganar dinero para mi casa, que es lo que tengo que hacer. -Tengo la sensación de que usted es un peleador muy incómodo para los luchadores del top 15 de la UFC y no quieren pelear contra usted. -Claro. Yo creo también que sí, al final soy otro tiburón fuera del estanque, lo que hablamos. Es como mucho riesgo para poco premio. Ahora somos dos tiburones intentando entrar al estanque y solo puede entrar uno por el agujero, no va a ser más sitio para que pasemos los dos. -Hablemos del evento, para mí es el mejor del año hasta el momento: el UFC 328 en Newark, con dos títulos mundiales en juego y una pelea estelar entre Sean Strickland y el campeón Khamzat Chimaev. -Creo que me puede dar mucha repercusión esta pelea. Al ser un evento numerado encabezado con dos nombres tan mediáticos como Chimaev y Strickland va a tener mucha atención puesta. -Además, muy cerquita de Nueva York. ¿Lo conoce? -No lo conozco. Escaparemos en algún momento, cogeremos el coche y conduciré yo como siempre. Me molaría ir a la zona de Coney Island, se lo dije a mi equipo. Tenemos que ir. -¿Hace el turismo durante la semana de la pelea para despejarse o después del combate? -Antes, por el tema del recorte de peso, no podía. Estaba muy cansadete toda la semana. Espero que en Nueva York y Newark esté bien el clima y poder disfrutar de una buena Fight Week, que hace muchísimo que no disfruto bien una de ellas. -Hablé con su nutricionista David Rojas, que me explicó como había hecho la transición al peso wélter. ¿Nota tanto para bien el cambio de categoría? -El recorte de peso es igual de duro, lo que es el día del recorte, el jueves. Al final tienes que quitarte esos cuatro o cinco litros de agua del cuerpo para dar el peso el día siguiente. Lo que es más llevadero es la Fight Week, no tengo esa bajada de energía tan drástica como tenía antes que bajaba hasta 70 kilos y estaba muerto. Ahora tengo más jarrón para vaciar y se vacía mejor. -Usted compite ahora en los 77 kilos. ¿Cuántos kilos se quita para ese día? -Ahora voy cortando unos diez kilos, suelo estar en unos 88 kilos. Ahora estamos metiendo más cantidad de comida para que no se nos vaya el peso para abajo, sigo siendo un peso wélter grande. -Hace poco tiempo le vi haciendo sparring y luce muy bien compitiendo ante luchadores más pesados que usted. Ha pasado de pelear en 70 kilos a hacerlo en 77 kilos y se mantiene muy bien en esa categoría. -Sí, hice sparring con un peso medio y un semipesado y, donde podía ser un poco arrollado por el tamaño y la fuerza, no fue así. No hay problema, soy un chico fuerte en el wélter. Nos encontramos muy cómodos, muy a gusto. Se puede disfrutar de la carrera ahora en el peso wélter. -Mientras prepara el siguiente combate en Newark, ha acudido a Valencia, al evento de WOW en el Roig Arena para hacer de entrenador. ¿Cómo lo logra compaginar? -Es duro, no te voy a decir que no. Hace poco estuve también con Borja García en PFL en Madrid. Siempre estoy con los chicos para arriba y para abajo, pero bueno, más que un entrenador soy un capitán. Soy el que sangra con ellos, el que suda con ellos, el que se pelea con ellos, intento acompañarlos siempre a todos los lados, ellos se sienten siempre mejor cuando estoy con ellos, más seguros. Entonces qué menos que estar con ellos en las buenas y en las malas. -Su próxima pelea el próximo 9 de mayo será la primera de la temporada. ¿Cuántas le gustaría hacer este año? -Esta fue con un aviso de seis semanas, no es que necesite un campamento muy largo ahora en este peso para preparar una pelea. Entrenar entreno todos los días, mañana y tarde. Estoy listo siempre. Soy un currante de esto y necesito hacer peleas. Me gustaría hacer tres o cuatro este año. -Como novedad en su 'training camp', va a visitar a Benoit Saint Denis, con quien estuvo cerca de pelear el año pasado en la UFC, y que está en el número 5 del peso ligero. -Sí, me ha escrito y hemos quedado para entrenar juntos ahora en en Bayona, en el límite de Francia y el País Vasco. Entonces entrenaremos juntos, me dijo para ayudarme en este 'training camp'. Yo eso creo que es que él también tiene una pelea con alguien similar a mí. No sé con quién será, creo que puede ser muy buena combinación que nos aportemos uno al otro. -Esto es lo bonito de este deporte, ¿verdad? La magia de las MMA: estuvieron cerca de pelear y ahora son compañeros. -Esto es lo guay de las MMA. Cada vez me doy más cuenta de que esto es un trabajo. Es un trabajo, somos compañeros y aquí estamos todos para ganar. -Joel, como siempre, muchas gracias. Nos vemos en Newark. -Un auténtico placer, muchas gracias siempre por vuestro apoyo.