Arsenio Domínguez, secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), clama desde hace semanas por el cumplimiento de la legalidad internacional en el estrecho de Ormuz y por las difíciles condiciones en que se encuentran los 20.000 marineros atrapados en los alrededor de 2.000 buques bloqueados en el golfo Pérsico. Este panameño, arquitecto naval, defiende la necesidad de mantener el sistema de paso vigente desde 1968 para Ormuz —gestionado por sus dos países ribereños (Irán y Omán)— como única garantía para una navegación libre y segura en la zona. En una entrevista online con este diario, explica desde Londres que ya trabaja en el día después al fin del bloqueo, cuando haya que organizar el tráfico marítimo de 2.000 buques ansiosos por salir del Golfo, una tarea que reconoce llevará semanas. Y lamenta, casi con amargura, que el mundo solo preste atención a la importancia estratégica del transporte marítimo en momentos de shocks de suministro, como la pandemia o la presente crisis. Seguir leyendo