Era uno de los temores de quienes velan porque la economía catalana siga creciendo: que la imposición de aranceles desde Estados Unidos hiciera menguar las exportaciones tras años de bonanza. Se antojaba especialmente sensible lo que ocurriese sobre el envío de perfumes y cosmética, y con el comercio de medicamentos, pues son las dos familias de productos que más vende Catalunya a Estados Unidos.Seguir leyendo....