Los toros cogen porque sí, nos guste o no. La grandeza del toreo reside en ese peligro constante que se espera en el toro. Sin esa tragedia griega de la creación sobre el drama, el toreo no sería lo que es. A Morante de la Puebla, tanto el otro día como en el último año, lo han cogido varios toros de manera muy fea, y no sólo por este apunte primero y casi consustancial e inextirpable para el arte, a ello hay que sumarle un exceso de confianza que yo no sé a qué se debe. Veo, de unas temporadas a acá, a un torero tan excesivamente confiado que casi no saca los brazos a la salida de los toros... Ver Más