El ajedrez se ha consolidado como una herramienta privilegiada para comprender cómo pensamos, aprendemos y resolvemos problemas. Más que un simple juego, permite entrenar habilidades esenciales como la planificación, la atención, la metacognición y el control de impulsos. La investigación cognitiva muestra que los expertos no dependen de una inteligencia «mágica», sino de patrones, significado y experiencia organizada, principios que también resultan fundamentales en la educación. | Imagen (IA): Uvencio Blanco Hernández