Daniel Ortega tenía 55 días de no comparecer en público. La noche de este 20 de abril, cuando volvió a plaza pública, se le vio muy distinto al acto anterior, ocurrido el pasado 23 de febrero, cuando inauguró de manera telemática un hospital en el Caribe de Nicaragua. Esa noche arrastraba los pies al caminar, se miraba alicaído y dio un discurso difuso y entrecortado; llegó incluso a confundir el cargo de uno de los alfiles más importantes del régimen, lo que provocó una corrección airada de Rosario Murillo, su copresidenta, siempre a su lado. Sin embargo, tras ese lapso de ausencia, este lunes reapareció enérgico, con el pelo y la barba retocados con tinte, el verbo encendido y dirigido, por primera vez, al presidente Donald Trump, a quien tildó de “desquiciado mental”.Seguir leyendo