La fille mal gardée, que pudiera traducirse como La niña mal guardada, es uno de los clásicos del repertorio del Ballet Nacional de Cuba... y de casi todas las grandes compañías del mundo. La versión de Alicia Alonso, que se presentará como parte de un programa combinado, lo concentra en un solo acto con tres escenas, así que es un delicioso clásico en miniatura. Pero estamos hablando de un título esencial en la historia de la danza universal. Una especie de parteaguas en la tradición. Estrenado en 1789, este ballet es considerado una obra pionera dentro del repertorio escénico. A diferencia de otras piezas de su tiempo, introduce una narrativa clara, con personajes definidos y una historia cercana a la vida cotidiana. En ese sentido, marca un tránsito decisivo hacia lo que luego sería el ballet romántico, en el que el argumento, las emociones y las relaciones humanas adquieren un peso fundamental. La fille mal gardée abrió caminos para que la danza no fuera solo forma, sino también relato. Pero además de su valor histórico, estamos ante una comedia encantadora, llena de picardía y frescura. El personaje de Liset, la protagonista, exige no solo virtuosismo técnico, sino una capacidad interpretativa notable para sostener el tono ligero y juguetón de la obra. Y junto a ella, aparece uno de los grandes regalos de este ballet: Mamá Simone, un rol tradicionalmente interpretado por un bailarín de carácter, que ofrece algunos de los momentos más hilarantes de la escena y conecta de manera directa con el público. La versión de Alicia Alonso, fiel a su genio y a su sensibilidad, logra condensar la esencia de este clásico sin traicionar su espíritu. Al reducirla a un formato más breve, la coreógrafa cubana consigue una síntesis eficaz, que preserva la riqueza dramática y estilística de la obra, al tiempo que la acerca a los públicos contemporáneos. Es, en definitiva, una lectura que dialoga con la tradición, pero que también la renueva. Una temporada con muchas propuestas Las funciones del Ballet Nacional de Cuba, bajo la dirección de Viengsay Valdés, tendrán lugar los días 17, 18 y 19 en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba, a las 5:00 p.m. El programa incluye, además de La fille mal gardée, dos estrenos del coreógrafo italiano Mauro de Candia: Aria suspendida y La muerte del cisne, junto a Sinfonía para nueve hombres, de James Kelly; Muñecos, de Alberto Méndez; y pas de deux de los clásicos El corsario y Excelsior. En este contexto, se recordará el centenario del maestro y bailarín puertorriqueño José Parés (1926-2006), una de las figuras más relevantes en la historia del Ballet Nacional de Cuba. Parés brilló especialmente en La fille mal gardée, donde interpretó de manera magistral el papel de Mamá Simone desde el estreno de la versión coreográfica de Alicia Alonso en 1952. Fue, además, primer bailarín de carácter, maestro y coreógrafo, con una obra que incluye títulos como Un concierto en blanco y negro, Delirium, El caballo de coral, La noche de Walpurgis, El flautista de Hamelin, Bach x 11= 4 x A y Apuntes ibéricos.