Una agencia de seguridad estadounidense usa a escondidas la IA que el Pentágono considera un riesgo de seguridad nacional

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Dentro del gobierno estadounidense existe un problema interno bastante grave con las nuevas herramientas de ciberseguridad. Resulta que la NSA utiliza en secreto Mythos Preview, el algoritmo más avanzado de Anthropic, justo cuando el Pentágono acaba de meter a esta tecnológica en su lista negra por considerarla un peligro.El nivel de descoordinación es brutal según los datos filtrados recientemente por Axios. El Departamento de Defensa ordenó cortar cualquier lazo el pasado febrero, obligando a sus proveedores a bloquear a estos programadores tras calificarlos oficialmente como un riesgo inasumible que amenaza directamente toda la cadena de suministro de los sistemas estatales.El veto militar choca con la realidad del código informáticoLa postura institucional choca con la pura necesidad operativa diaria. Mientras defienden en los tribunales que este código amenaza al país, sabemos que el ejército empleó esta tecnología prohibida para atacar Irán hace nada. Queda claro que las agencias gubernamentales no piensan renunciar a las brutales ventajas tácticas que ofrecen estos programas informáticos.El software en cuestión resulta bastante peliagudo en temas de ciberseguridad ofensiva. De hecho, Anthropic restringió el acceso a solamente cuarenta organizaciones mundiales porque considera sus capacidades demasiado peligrosas para lanzarlo abiertamente. Revelaron a doce clientes para calmar las aguas, manteniendo a la inteligencia norteamericana completamente oculta dentro de ese selecto grupo.Los pocos elegidos que pueden acceder a este sistema no lo usan como un simple asistente conversacional. Las entidades autorizadas emplean el código para escanear sus propios servidores buscando vulnerabilidades que se puedan explotar. Resulta una herramienta vital para parchear agujeros internos antes de que lo consigan los hackers de potencias rivales.Todo este conflicto institucional viene de unas negociaciones para renovar contratos que salieron mal a principios de año. El ejército exigía usar estos algoritmos para cualquier fin legal, pero los desarrolladores se plantaron de inmediato, estableciendo límites muy claros para impedir que su tecnología se aplicara sin ningún tipo de restricción moral.En concreto, prohibieron usar sus herramientas para tareas de vigilancia masiva o para desarrollar sistemas de armamento autónomo letal. Varios altos cargos de defensa cargaron duramente contra esta postura, quejándose de que las empresas privadas no resultan fiables para los militares cuando necesitan desplegar tecnología avanzada con carácter de absoluta urgencia.Buscando solucionar este desastre administrativo, Dario Amodei se presentó en la Casa Blanca el pasado viernes. El director ejecutivo de la startup se sentó directamente con Susie Wiles, la actual jefa de gabinete, y con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, para debatir el futuro de sus herramientas en el gobierno.Filtraron que la cita resultó productiva, con la intención de definir cómo otros departamentos estatales usarán este modelo esquivando el veto del Pentágono. Mientras discuten, los servicios secretos del Reino Unido ya utilizan Mythos abiertamente mediante su instituto de seguridad, demostrando que el bloqueo estadounidense solo entorpece a sus propios analistas.Ante esta fractura entre prohibiciones oficiales y usos encubiertos, impera el silencio absoluto. Tanto la tecnológica como el Pentágono y la inteligencia nacional han rechazado dar explicaciones públicas, confirmando lo difícil que resulta regular este complejo sector cuando el propio Estado oculta la tecnología que utilizan sus agentes en la sombra.