Steve Jobs era un perfeccionista. Y parte de su mentalidad se debe a una serie de litografías que vio por primera vez en su etapa de estudiante, en el Reed College. Una obsesión que lleva a otra: Pablo Picasso estaba enamorado de la fisonomía de los toros. "Los toros son ángeles que llevan cuernos", llegaría a decir.Una idea que se le metió en la cabeza a la manera de Steve Jobs: persiguiéndola hasta la meta. Con ayuda de su profesor, Gaston Tutin, el pintor elaboraría una serie de litografías entre el 5 de diciembre de 1945 y el 17 de enero de 1946 denominada 'Sangre y Arena'. Unas obras que aspiraban a transmitir el movimiento y la esencia misma del animal, concentrar su expresión en la mínima identidad pictórica. Cuando Jobs descubrió esto se quedó prendado. Y quiso lo mismo para Apple.El toro de Picasso, mito de la simplificación El pintor Pablo Picasso, nacido en Málaga el 25 de octubre de 1881, fue una de las mayores y más secretas influencias de Steve Jobs. Rara vez lo mencionó en entrevistas ni aireó comparaciones. Sin embargo, solo hace falta echar un ojo a la línea de productos de Apple, a través del tiempo, para entender la conexión.Jobs incluso llegó a afirmar en una reunión interna que "la verdadera simplicidad nace de una profunda comprensión". Es la mejor idea para sintetizar esa herencia artística y conceptual. En Applesfera "Creo que estaba drogado". Steve Jobs regaló un Mac a Mick Jagger. Le ignoró y Jobs se vengó como solo él sabe Picasso desarrolló su minimalismo pictórico a través de un estudio amplio de la geometría y la morfología. Una filosofía que no solo compartía Steve Jobs, sino también el maestro Jony Ive, quien aprendió de diseñadores de producto como Dieter Rams esa máxima de que menos es más, que en la esencia está la perfección. Las once litografías de Picasso son como once iteraciones de prototipado 3D buscando el diseño de un smartphone ideal, un paso previo para definir la forma que abrigará todo el stack de componentes. Pero más interesante es el relato que hay bajo todo esto: cada iteración nos habla del proceso de destrucción sobre lo anterior y construcción sobre los nuevos cimientos.En 2014 apareció en New York Times un amplio reportaje que desvelaba este secreto: "pasas por más iteraciones hasta que puedes simplemente entregar tu mensaje de una manera muy concisa, y eso es fiel a la marca Apple y todo lo que hacemos", llegaría a decir un estudiante de 'Communicating at Apple', un curso para empleados creado bajo la misma perspectiva.Aunque la nueva Apple ya no es tan (tan) minimalista Ese proceso de minimalismo se llevaba a cabo en Cupertino con prácticamente cada nueva generación de producto. Eliminaban puertos, pulían los marcos de las pantallas e integraban materiales para que pareciesen uno solo. Todo para buscar la pureza que encontró Picasso en su toro.Sin embargo, tras salida de Jony Ive hubo un claro gesto de deshacerse del minimalismo en favor de lo funcional. Los diseños de Apple siguen siendo minimalistas y reconocibles como propios de la compañía, pero ya no lo priorizan ante todo. En Applesfera Steve Jobs se empeñaba en pagar la cuenta de sus compañeros. Su supuesta generosidad era pura picaresca para comer gratis El mejor ejemplo está en los MacBook. Tras la salida del mítico diseñador, la firma californiana optó por devolver a sus portátiles algunos puertos que se habían eliminado en virtud de ese minimalismo. HDMI o lector de tarjetas SD fueron algunos de los que regresaron en 2021 con los