Una feria que huele a salmón ahumado, en la que los visitantes degustan ostras abiertas al momento y donde entre el público se entremezclan robustos hombres de negocios islandeses y noruegos con menudas ejecutivas tailandesas y japonesas es, cuando menos, una feria peculiar. La que se celebra estos días en el recinto de la Gran Via de la Fira de Barcelona, el salón SeaFood Global, es un escaparate de un sector pesquero que, pese a los complicados tiempos por los que atraviesa, exhibe músculo e innovación.Seguir leyendo....