Desconcertante retirada del CNI

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La decisión del Gobierno de sacar al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) del Líbano y Siria contradice las aspiraciones pacificadoras de Pedro Sánchez en la región. La Inteligencia es tan importante para la guerra como para la paz . Renunciar a ella, como ha hecho el Ejecutivo, demuestra que la Moncloa no tiene proyecto para la zona de conflicto. Es conocido el buen trabajo del CNI en Oriente Próximo y la fluidez de sus comunicaciones con los actores estatales y no estatales de la zona. Prescindir de su experiencia en el terreno pone a España en manos ajenas o en ninguna, dada la errática trayectoria de Sánchez en materia diplomática. Además, la existencia de tropas españolas en el Líbano y de embajadas abiertas en los países árabes sería motivo suficiente para conservar la presencia del CNI. Aunque el servicio de Inteligencia mantenga su capacidad analítica sobre los riesgos de la zona, la información que se reciba no estará verificada por los agentes españoles a través de sus propias fuentes. Es una decisión que vuelve a descolocar a España y a cuestionar las fantasías mesiánicas de Sánchez.