J.P. Morgan ve posible un dólar por debajo de $3.500 en Colombia, a pesar del contexto electoral, si hay claridad fiscal

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Ángela Hurtado, presidenta de J.P. Morgan en Colombia.Foto: Valora AnalitikEn un entorno global marcado por riesgos geopolíticos, la volatilidad en los precios del petróleo y la incertidumbre sobre las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos, los bancos centrales enfrentan una disyuntiva crítica entre controlar la inflación y no asfixiar el crecimiento económico. En Colombia, donde las tasas de interés ya se encuentran en niveles elevados y los analistas proyectan cifras alrededor del 12 %, el margen para endurecer aún más la política monetaria empieza a ponerse en duda ante los desafíos que enfrenta la economía.Así lo indicó Ángela Hurtado, presidenta de J.P. Morgan en Colombia, quien analizó las perspectivas de inversión, el comportamiento del dólar y los retos fiscales que aguardan al país tras el próximo ciclo electoral.¿Cómo manejan desde J.P. Morgan estas aguas de incertidumbre y turbulencia para transmitir tranquilidad a los clientes en Colombia?Los riesgos geopolíticos se venían vislumbrando, aunque la dimensión del conflicto en Medio Oriente fue una sorpresa. Siento que el mercado está algo complaciente y no dimensiona totalmente los efectos de largo plazo. Nosotros mantenemos la tranquilidad analizando diversos escenarios y estando cerca de los clientes. A pesar de los flujos de salida recientes por la situación en Irán, los mercados emergentes siguen siendo un activo muy relevante para los inversionistas. Lo curioso es que, a diferencia de otras crisis, no siempre se ha buscado refugio en el dólar o en los tesoros americanos, ya que las tasas al alza están cambiando el panorama rápidamente.¿Cómo ve el tema de tasas e inflación internacionalmente y en Colombia?Los bancos centrales están en una disyuntiva: mayor inflación contra menor crecimiento, lo que limita su acción. En Colombia, los analistas ven la tasa cerca del 11,75 % o 12 %, pero el mercado ya descuenta que estará por encima del 13 %. Por eso, me cuesta trabajo ver un escenario en el que el banco central de Colombia sea muchísimo más hawkish (favorable a tasas altas), ya que los riesgos para el crecimiento económico son relevantes. Debemos ser cautos al suponer que lo que pasa globalmente se reflejará igual aquí.¿Quiénes son sus clientes en Colombia y qué les están recomendando en materia de inversión?Tenemos clientes institucionales y corporativos que buscan diversificar a nivel internacional, mirando mercados emergentes, Europa o Japón. Los corporativos, por su parte, enfrentan un fondeo más complejo y costoso en Colombia debido a las tasas altas y al déficit fiscal que genera un efecto de crowding out. Les ayudamos a buscar estructuras más sofisticadas para abaratar costos, porque las empresas no pueden dejar de invertir. En cuanto a los inversionistas internacionales en portafolio, están esperando mayor claridad en la estrategia fiscal y el panorama político para volver a apostar con fuerza por el país.J.P. Morgan cumple 20 años en Colombia. ¿Cuál fue la apuesta de largo plazo y qué potencial vieron?Nuestra mentalidad siempre es de largo plazo; de hecho, tenemos actividad en Colombia desde finales de los años 60. Vemos un sector privado absolutamente dinámico y sentimos que generamos valor en el crecimiento del mercado de capitales y derivados. Hace cinco años nos convertimos en banco local para acompañar, entre otras cosas, el mundo de los pagos y a clientes multinacionales. Somos un equipo de más de 150 personas convencidas de las oportunidades que ofrece este país.¿Se ha pensado en tener banca retail (de consumo) para personas en Colombia?El mundo de banca de consumo, bajo la marca Chase, es exclusivamente para Estados Unidos, aunque tenemos ejercicios digitales en Brasil y algo en Europa. La franquicia internacional se enfoca en J.P. Morgan, que atiende el sector corporativo e institucional. Son dos nichos y estrategias diferentes dentro de la misma empresa.Ante la debilidad global del dólar, ¿qué cree que puede pasar con el peso colombiano en los próximos meses?Es difícil que la tendencia devaluacionista del dólar se revierta en el mediano plazo, lo cual debería beneficiar a los mercados emergentes. Una vez se calme la situación en Irán, veríamos con más fuerza el retorno de esta tendencia. Colombia tiene un diferencial de tasas muy alto que atrae flujos, aunque dependemos mucho de las remesas y del precio del petróleo ante un déficit estructural.¿Ve un dólar por debajo de los $3.500 en Colombia?Es una posibilidad si las elecciones transcurren con tranquilidad y logramos dar mayor claridad en la parte fiscal. Si el dólar retoma su senda devaluacionista global, podríamos ver ese escenario, a pesar de la volatilidad electoral que enfrentaremos en los próximos meses.¿Colombia tiene el potencial para romper la racha lateral de su mercado de acciones y repuntar?El potencial es evidente tanto en acciones como en renta fija. La integración de las bolsas regionales ayudará en el mediano plazo, pero seguimos siendo un mercado pequeño. Necesitamos sofisticar el mercado para que los inversionistas internacionales, que hoy están muy concentrados en deuda pública, encuentren más facilidades para poner su balance en Colombia.¿Qué está frenando la llegada de inversión extranjera directa?La inversión ha caído más del 30 % en los últimos tres años, lo cual es una alarma para los inversionistas. Sectores clave como infraestructura, salud y construcción han estado cautos ante cambios en la institucionalidad y las reglas de juego. Con cambios pequeños y generando más confianza, se podría atraer de nuevo ese flujo, especialmente si el panorama para los próximos cuatro años es claro.¿Qué mensaje debe enviar el próximo gobierno sobre el déficit fiscal y el endeudamiento?El mensaje debe ser contundente: la sostenibilidad fiscal es vital para el crecimiento y para aumentar el PIB potencial. No se trata de hacer cambios drásticos de un día para otro porque hay retos complejos en salud y energía, pero sí de mandar señales claras sobre la reducción del gasto primario y el esfuerzo de todos por mantener una agenda sostenible.¿Dónde está la clave regulatoria para profundizar y sofisticar el mercado colombiano?Necesitamos volver el mercado mucho más líquido y permitir la entrada de nuevos jugadores para garantizar competencia. Debemos revisar cómo medimos los riesgos y cómo funciona el mercado de divisas. Además, es clave apalancarnos en el sector privado; si este se dinamiza, el sector público necesitará menos fondeo, permitiendo que el Banco de la República baje tasas y se genere un círculo virtuoso de formalización y crecimiento.¿Cuál es el objetivo de J.P. Morgan en Colombia para los próximos años?Queremos seguir creciendo, especialmente en el mundo de pagos, trayendo tecnología global en inteligencia artificial y ciberseguridad. Seguiremos aportando ideas para avances regulatorios y acompañando a nuestros clientes institucionales y corporativos con el talento colombiano. Nuestra apuesta es permanecer y construir en Colombia indefinidamente.—