Linux Mint confirma el cambio de ciclo, pero sin concretar la cadencia

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Nos quedamos un poco como estábamos, pero hay que contarlo: si en febrero nos hacíamos eco de un posible cambio en el ciclo de desarrollo y lanzamientos de Linux Mint, el condicional ha quedado a un lado y la distribución ha puesto las cartas sobre la mesa… pero sin voltearlas todas, pues «aún no se ha decidido la estrategia en sí».La noticia la da Clement Lefebvre en el boletín mensual de Linux Mint e incluye más detalles de los que cabría esperar para tratarse de un anuncio todavía a medias. Lo que sí está decidido es lo más importante: la distribución adoptará un ciclo de desarrollo más largo a partir del próximo lanzamiento, previsto para las navidades de 2026. De seguir la costumbre, Linux Mint 23 hubiera llegado a mediados de verano, pero no será así en esta ocasión.El proyecto da de este modo un salto considerable respecto al ritmo de dos versiones anuales que ha mantenido la distribución hasta ahora y que, como explicaba Lefebvre en febrero, consumía demasiado tiempo en pruebas y correcciones a costa del desarrollo real. También se ha confirmado que la edición principal adoptará el mismo instalador que LMDE, el «live-installer», lo que supone prescindir de Ubiquity y unificar el proceso de instalación entre ambas ramas.Lo que no está decidido es igualmente relevante: la duración exacta del ciclo, la política de actualizaciones en versiones menores —si seguirán el modelo congelado de los lanzamientos actuales o si se optará por algo más cercano a un esquema semi-rolling como el de LMDE— y si habrá o no lanzamientos alfa formales. Son preguntas importantes, pero Lefebvre lo tiene claro y no precipitarán estas decisiones.Mientras tanto, el trabajo ya está en marcha bajo el nombre provisional de «Mint 23 Alfa». Provisional, y no solo por el número: el propio Lefebvre bromea con que es poco probable que el nombre «Alfa» sobreviva hasta la beta. Por lo demás, el estado del proyecto es más avanzado de lo que se podría esperar para una fase tan temprana.La base de Linux Mint 23, no obstante, será Ubuntu 26.04 LTS —en febrero Lefebvre evitaba incluso nombrar a Ubuntu, y aquí ya aparece con normalidad—, acompañada del kernel Linux 7.0 y una versión inestable de Cinnamon 6.7 que ya incluye el nuevo salvapantallas para Wayland, algo que el equipo quiere probar cuanto antes en lugar de dejarlo para el final del ciclo. El instalador, portado desde LMDE como se ha mencionado, ya soporta instalaciones OEM, BIOS y EFI, SecureBoot y cifrado LVM con LUKS.Pese a la falta de concreción en términos totales, hay dos movimientos significativos. El primero es el tono: Lefebvre señala que tienen tiempo para hacer las cosas bien y que nada parece estar fuera de alcance, que es exactamente lo que plantearon. El segundo es el soporte Wayland y el instalador unificado, que el propio proyecto califica de «hitos importantes» para el proyecto, y que en efecto lo son: Wayland lleva años siendo el elefante en la habitación para Cinnamon, y compartir instalador entre Mint y LMDE simplifica el mantenimiento a largo plazo.Quedan muchas preguntas sin respuesta —¿cada cuánto saldrán versiones menores?, ¿habrá actualizaciones de escritorio entre ciclos?— y es razonable que sea así a estas alturas. Lo que sí está claro es que Linux Mint está aprovechando la transición a Ubuntu 26.04 LTS para mover ficha.La entrada Linux Mint confirma el cambio de ciclo, pero sin concretar la cadencia es original de MuyLinux