Un experimento expuso musgos al vacío, la radiación y temperaturas extremas en el exterior de la EEI durante meses. El resultado sorprendió incluso a los investigadores: la mayoría sobrevivió y volvió a crecer al regresar a la Tierra. Y eso abre una idea inquietante y fascinante a la vez: que las primeras “semillas” de Marte no sean máquinas… sino vida primitiva.