Europa prueba un robot submarino con IA que puede hacer lo que los humanos no pueden. Recoge hasta 250 kilos de basura del fondo del mar sin dañar el ecosistema y marca un antes y un después en la limpieza oceánica

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El proyecto SeaClear 2.0 combina inteligencia artificial, robótica y visión submarina para intervenir donde la contaminación es más invisible. El sistema no solo detecta residuos, sino que distingue entre basura y vida marina para actuar con precisión en entornos complejos. Y su verdadero impacto está en lo que abre: la posibilidad real de limpiar el lecho oceánico de forma autónoma y a gran escala.