Alfredo Landa, el opositor al deseo

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A Alfredo Landa le pasó un curioso prodigio, que se le adelantó el personaje. Antes de que uno pudiera distinguir al actor del hombre, ya estaba Landa haciendo de Landa, que no era exactamente él, pero tampoco otro. Era una manera de estar en el mundo, alegremente bajito, nervioso, con el alma en vilo y el ojo puesto donde no debía, como si la vida fuese una verbena donde siempre llega tarde, pero en el empeño de bailar. Inventó Landa, o acaso le inventaron, el español de playa y pensión, el cazador de extranjeras con diccionario de rebajas y moral de domingo a media tarde. Aquello se llamó landismo , y se quedó como se quedan los motes que aciertan... Ver Más