Los satélites están dejando de ser simples herramientas: ahora pueden decidir y cooperar entre sí. Y eso marca el inicio de una nueva era en el espacio

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La inteligencia artificial ya permite que operen sin órdenes constantes desde la Tierra. El cielo empieza a llenarse de sistemas capaces de actuar por cuenta propia. El problema es que este salto tecnológico también plantea riesgos difíciles de prever.