Entrar a vivir de alquiler puede suponer más de 1.000 euros en España: los altos precios elevan el desembolso inicial

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Acceder a una vivienda de alquiler en España es cada vez más complicado. Los precios están disparados en una situación en la que se parte de la escasez de oferta y una demanda desbordante. No hay pisos suficientes y eso provoca que el mercado entre en una espiral alcista que sitúa ya el precio medio del metro cuadrado en los 15 euros, como señalan los datos de la plataforma Idealista correspondientes al primer trimestre de 2026. En España es difícil determinar el precio medio exacto de los alquileres porque los índices oficiales y las estadísticas de las distintas platadormas no reflejan la totalidad del mercado. Además, este es muy sensible a las zonas, los contratos antiguos y los nuevos o los alquileres no declarados. En cualquier caso, las cifras de los portales sitúan de manera general el precio medio entre los 10 y los 15 euros. Las viviendas completas por menos de 700 euros son prácticamente imposibles de encontrar, incluso en casas situadas en barrios de la periferia. Los sueldos tampoco han acompañado a este incremento de los precios y los caseros buscan al inquilino ideal que les ahorre problemas como impagos. Según los datos más recientes de Idealista, cada anuncio obtuvo hasta 41 interesados. Muchos de esos pisos no duran ni 24 horas publicados. En ese esfuerzo de encontrar al mejor inquilino, los caseros pueden recurrir a endurecer los requisitos. La legislación española contempla la figura de la fianza, que debe ser igual al importe de la mensualidad. Pero también el propietario puede pedir garantías adicionales. Desde 2019, el máximo de mensualidades como garantía adicional no puede superar los dos meses. En 2023, la Ley de Vivienda prohibió que los inquilinos asumiran gastos de gestión o de agencias. Así, al intentar alquilar una vivienda un inquilino se puede encontrar con que le piden el mes en curso, el mes de fianza, más otros dos meses de garantía adicional. Supone un desembolso de cuatro meses de golpe, aunque la fianza y las garantías no son para la libre disposición del propietario sino como garantía de que no habrá desperfectos al término del contrato y debe depositarlas en el correspondiente organismo. Con un precio medio de 15 euros por metro cuadrado, un piso medio de 60 metros puede situar, al menos, en 900 euros al mes. Si además de los 1.800 correspondientes al mes en curso y la fianza debe depositar otros 1.800 en concepto de garantías adicionales, el importe se eleva hasta los 3.600 euros de golpe para entrar a residir en esa vivienda. Las recomendación de los expertos es que el alquiler no supere el 30% del salario bruto mensual. Esto quiere decir que para un alquiler de 900 euros, el salario debe ser de al menos 3.000 euros netos al mes en el caso de que lo quiera asumir una sola persona. En el caso de una vivienda pequeña de 30 metros, siguiendo la misma regla, supondría un alquiler de 450 euros. El desembolso en este caso sería de 1.800 euros si el casero decidiera pedir todas las exigencias de protección. Pero estos alquileres son prácticamente inexistentes en las grandes ciudades ya que pisos de esas dimensiones superan la barrera de los 600 euros de renta. En el momento de redactar este artículo, la vivienda más barata de alquiler en la ciudad de Madrid es de 620 euros. Es un piso de 34 metros en Vicalvaro. El propietario no especifica los requisitos en el anuncio, pero con la garantía y los dos meses adicionales el desembolso inicial es de 2.480 euros. Según las últimas estadísticas del INE (correspondiente a 2023) sobre la distribución de la ganancia bruta anual aproximadamente el 1% de los trabajadores en España se sitúan en este entorno. Si el alquiler se asume entre dos personas, la estadística mejora ya que los sueldos de 1.500 euros representan el 3% de la población trabajadora.