El regreso de 'Malcolm' y el poder de la nostalgia

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No hay vacío que llenar más allá de la pura nostalgia, pero el mundo conocido, y añorado, sigue siendo el material más rentable para Hollywood, empeñado en viajar al pasado para recuperar la originalidad perdida a golpe de remakes, reboots y otros señuelos con los que engañar a la memoria y al paso del tiempo. La fórmula es infalible porque trae consigo a los clásicos adeptos, gusta a viejos seguidores y conquista a un público nuevo. Eso es lo que intentará HBO Max con la serie de Harry Potter y lo que ha hecho ahora Disney+ con los regresos de series de culto como 'Scrubs' y 'Malcolm' . Por segunda vez ya son historia los ochenta y noventa y el streaming, ahora para satisfacer a los millenials, vuelve la vista atrás para recuperar los dosmil, cuando comedias como estas se convirtieron en clásicos por romper la fórmula tradicional de las sitcoms, saliendo del estudio con público a espacios abiertos y poniendo a protagonistas disfuncionales en el centro. 'Malcolm' vuelve a la vida a modo de reunión, de tributo, con casi todo el elenco original –falta Erik Per Sullivan, quien daba vida a Dewey y se ha retirado de la actuación– y cuatro capítulos que funcionan como homenaje a esa familia que se entendía a gritos, con el pelaje de Bryan Cranston, casi siempre en calzoncillos, y la cara de ogro de Jane Kaczmarek. Normal que el protagonista decidiera alejar a su familia de esa infancia caótica y anárquica. Es lo que sucede en estos cuatro episodios de la serie, ya estrenada en Disney+, en los que Malcolm finalmente se ve obligado a volver cuando Hal y Lois exigen su presencia en la fiesta de su 40 cumpleaños. Después de dos décadas, la serie, que cambia su título respecto a la original ('Malcolm in the middle', ahora 'Malcolm: de mal en peor'), recupera el humor que convirtió en un clásico a la sitcom que terminó en 2006, y sirve para aferrarse a lo de siempre, lo que nada cambia, como ese Frankie Muniz que sigue con la misma cara de niño que entonces. El resto no ha sobrellevado igual de bien el paso del tiempo. La edad, que machaca los cuerpos pero sigue sin poner soluciones a los problemas.