La Universidad de Stanford lo confirma: los que crean la IA y quienes la sufren viven en mundos distintos

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Hay una brecha entre los expertos en inteligencia artificial y el resto de la población, y el AI Index Report 2026 de la Universidad de Stanford ya tiene números para demostrarlo. Quienes trabajan con esta tecnología y quienes conviven con sus consecuencias no están describiendo el mismo mundo; los datos sugieren que ni siquiera están mirando en la misma dirección.El informe, que TechCrunch ha analizado en detalle, cruza datos de Pew Research Center e Ipsos para cuantificar esa distancia. El ejemplo más claro está en el empleo: el 73% de los especialistas en IA cree que la tecnología mejorará la forma de trabajar de la gente, pero entre el público general esa convicción cae al 23%, cincuenta puntos por debajo.Dos mundos que no se hablan, y un Gobierno en el que nadie confíaLa misma distancia aparece en sanidad, donde el optimismo experto llega al 84% frente al 44% del público estadounidense, y en economía, donde los números son 69% y 21% respectivamente. En la práctica, más de tres cuartas partes de la población no comparte la visión que tiene el sector sobre lo que la IA va a hacer con sus vidas.Casi dos tercios de los estadounidenses, el 64%, creen que la IA destruirá más empleos de los que creará en los próximos veinte años; entre los expertos, esa cifra baja al 39%. Estados Unidos es además el país que menos confía en su Gobierno para regular la IA, con un 31%, mientras Singapur lidera esa clasificación con el 81%.Los ataques a la vivienda de Sam Altman generaron comentarios en redes que sorprendieron a mucha gente del sector, no tanto por existir como por su volumen. Caroline Orr Bueno, doctora en ciencias sociales, apuntó que los líderes de la IA confunden el miedo al apocalipsis robótico con lo que preocupa de verdad: la nómina y las facturas de cada mes.No es la primera vez que alguien lo dice, pero pocas veces con tanto respaldo detrás. La Generación Z es, según Gallup, el grupo más enfadado con la IA pese a que cerca de la mitad la usa a diario o semanalmente. Usar algo con frecuencia, al parecer, no significa que te guste lo que está haciendo con tu trabajo.Solo el 10% de los estadounidenses dice estar más entusiasmado que preocupado por el papel que la IA está ganando en su vida cotidiana. El debate sobre riesgos existenciales y superinteligencia sigue ocupando a quienes desarrollan la tecnología mientras la mayoría tiene una pregunta más concreta: si habrá trabajo dentro de cinco años.El 56% de los expertos cree que la IA dejará un balance positivo en Estados Unidos a largo plazo. El problema no es ese porcentaje; es que nadie ha encontrado todavía la manera de explicárselo de forma convincente al resto, y los datos de Stanford sugieren que la distancia entre unos y otros no está precisamente reduciéndose.